La calefacción urbana, también conocida como district heating, se está consolidando como una alternativa eficiente y sostenible frente a los sistemas tradicionales de calefacción individual. Este modelo, que distribuye calor a múltiples edificios a través de una red de tuberías subterráneas, está experimentando una transformación clave: el abandono de los combustibles fósiles en favor de fuentes de energía renovables.
Según datos de la Comisión Europea, mientras que en 2012 el 75% de la demanda de calefacción urbana en la UE dependía de combustibles fósiles, se espera que para 2030 casi la mitad (46,5%) se cubra con tecnologías basadas en energías renovables. Este cambio es fundamental para la descarbonización de las ciudades, donde la calefacción y el agua caliente representan una gran parte del consumo energético.
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ToggleEl futuro de la calefacción sostenible
Andrea Vallejo, Vicepresidenta y Directora General de Johnson Controls para el Sur de Europa, explica: “La calefacción urbana sostenible utiliza fuentes renovables como la biomasa, la geotermia y las bombas de calor. Estas tecnologías no solo reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también fomentan la independencia energética y mejoran la calidad del aire en las ciudades.”
Las bombas de calor, una de las tecnologías más prometedoras, operan bajo los principios de la termodinámica. Extraen calor del ambiente (aire, agua o suelo) y lo transfieren a través de un fluido refrigerante que cambia de estado, proporcionando más energía útil de la que consumen en electricidad. Esto se traduce en ahorros de hasta un 70% frente a sistemas tradicionales como el gas o el gasóleo.
Además, estas bombas de calor tienen una ventaja significativa en entornos urbanos: pueden capturar calor residual a múltiples temperaturas, incluyendo el procedente de ríos, embalses, el mar e incluso las aguas residuales de las ciudades.
Alemania y Países Bajos: Ejemplos de liderazgo en sostenibilidad
En Alemania, la ciudad de Rosenheim está a la vanguardia de este cambio. A través de su proveedor municipal de energía, Stadtwerke Rosenheim, la ciudad ha instalado tres bombas de calor de Johnson Controls que aprovechan el agua del río Mühlbach. Este sistema no solo reduce las emisiones de CO2 en un 30%, sino que también minimiza la dependencia de recursos externos, promoviendo la sostenibilidad local.
Por su parte, Hamburgo ha dado un paso más allá. En colaboración con Hamburg Wasser y Hamburg Energiewerke, la ciudad ha instalado un sistema de bombas de calor en su planta central de tratamiento de aguas residuales. Cuatro bombas de calor de 15 MW suministran calefacción ecológica a más de 39.000 viviendas, evitando la emisión de 66.000 toneladas de CO2 al año.
En los Países Bajos, Johnson Controls ha diseñado la mayor bomba de calor para calefacción urbana del país, capaz de suministrar hasta 25 MW de calor y agua caliente a 95 grados Celsius, suficiente para abastecer a 20.000 hogares. Este sistema, basado en la tecnología Sabroe HicaHP, destaca por su ultra eficiencia y su capacidad para reducir costes operativos.
Noruega: Un edificio que produce más energía de la que consume
En Trondheim, el edificio Powerhouse Brattørkaia es un ejemplo de cómo la innovación puede transformar la eficiencia energética. Con 3.000 m2 de paneles solares, este complejo de oficinas no solo genera más energía de la que consume, sino que también utiliza una bomba de calor de Johnson Controls para aprovechar el agua de mar y suministrar calor a las oficinas y edificios adyacentes.
Más allá del ahorro económico
Andrea Vallejo destaca que los beneficios de las bombas de calor van más allá del ahorro económico: “Están estrechamente vinculadas a la eficiencia energética, el uso de fuentes renovables, la reducción de emisiones de CO2 y la utilización de refrigerantes respetuosos con el medio ambiente.”
Con más de 50 años de experiencia en el campo de las bombas de calor, Johnson Controls sigue liderando la transición hacia un futuro más sostenible. Desde su primera bomba de calor ecológica comercializada en 1982, la empresa ha desarrollado una de las carteras de tecnología y refrigerantes más amplias de Europa.





