El Silo Santa Amalia, situado en Badajoz, es un claro ejemplo de cómo recuperar y reutilizar el patrimonio arquitectónico rural. Este emblemático edificio industrial, que durante años estuvo en desuso, ha sido transformado en un espacio multifuncional que ahora alberga un salón social, una cafetería y un museo local. Antonio Márquez, como arquitecto de Ácota, el estudio que ha proyectado y dirigido esta intervención, ha logrado revitalizar un entorno rural mediante la integración de soluciones innovadoras que favorecen la sostenibilidad y la eficiencia energética, sin dejar de lado la preservación de la arquitectura tradicional.
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ToggleInnovación y eficiencia energética con Saint-Gobain
Para garantizar el éxito de la rehabilitación desde el punto de vista energético, se ha contado con las soluciones avanzadas de Saint-Gobain Glass y Saint-Gobain Weber, dos de los principales actores en el sector de la construcción. La fachada del Silo ha sido tratada con el sistema de aislamiento exterior (SATE) webertherm etics, un producto de alta eficiencia energética que incorpora un grosor de 140 mm y un revestimiento siliconado de alta resistencia, webertene advance M. Este sistema no solo mejora la eficiencia térmica del edificio, sino que también proporciona una mayor durabilidad, protegiendo la estructura de los efectos del clima y contribuyendo a la sostenibilidad del proyecto.
El uso de doble acristalamiento Climalit Plus® en las ventanas es otra de las innovaciones clave. Este vidrio, que incorpora una capa exterior PLANISTAR® ONE de control solar y baja emisividad, contribuye significativamente a mejorar el aislamiento térmico del edificio. Gracias a sus propiedades, las ventanas no solo ofrecen un excelente confort interior, sino que también ayudan a reducir el consumo energético al minimizar las pérdidas de calor en invierno y el sobrecalentamiento en verano.
Sostenibilidad y soluciones integrales para el futuro
La rehabilitación del Silo no se limita a la mejora estética y energética del edificio. El proyecto también incorpora una serie de medidas sostenibles que lo convierten en un ejemplo a seguir en cuanto a eficiencia energética. Se ha instalado un sistema de climatización por aerotermia, que aprovecha la energía del aire exterior para calefacción y refrigeración, reduciendo la dependencia de fuentes de energía convencionales. Además, el uso de recuperadores de calor optimiza el consumo energético al reutilizar el calor generado en el proceso de climatización, mejorando aún más la eficiencia del edificio.
El Silo también ha sido dotado de un campo de producción fotovoltaica, que genera energía limpia a partir del sol, contribuyendo a la reducción de la huella de carbono del proyecto. Con estas innovadoras soluciones, se ha logrado una reducción de 127.700 KWh anuales en el consumo de energía primaria no renovable, lo que subraya el compromiso del proyecto con la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático.
Accesibilidad y confort para todos
Otro de los aspectos clave de la rehabilitación ha sido la mejora de la accesibilidad del Silo Santa Amalia. La intervención ha incorporado aseos adaptados, señalética inclusiva y equipamiento específico para garantizar la comodidad de todos los usuarios, asegurando que el espacio sea accesible para personas con movilidad reducida. Con una superficie total de 737 m² construidos, el proyecto también ha tenido en cuenta el confort y bienestar de los futuros visitantes, creando un entorno funcional y acogedor.
Un ejemplo de recuperación del patrimonio y desarrollo sostenible
La rehabilitación del Silo Santa Amalia demuestra el potencial de los edificios industriales en desuso para convertirse en motores de desarrollo sostenible en zonas rurales. Gracias a soluciones constructivas de altas prestaciones y a la integración de tecnologías energéticas innovadoras, este proyecto no solo ha logrado recuperar un edificio con gran valor histórico, sino que también ha creado un espacio útil y eficiente para la comunidad, mejorando la calidad de vida de los habitantes de la zona.
El Silo Santa Amalia es, por tanto, un ejemplo claro de cómo es posible dar una segunda vida a edificios olvidados, combinando la preservación del patrimonio con las demandas de un futuro más sostenible. Este tipo de iniciativas son fundamentales para la regeneración de áreas rurales y para el impulso de la economía local, al mismo tiempo que contribuyen a la creación de espacios más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.





