En el marco de la 24ª edición de Construmat, Green Building Council España (GBCE) celebró en Barcelona la IV Trobada con sus asociados en Cataluña, consolidando este encuentro como un espacio clave para la reflexión sobre los desafíos actuales y futuros de la edificación sostenible. Bajo el lema “Diseño orientado al valor; garantizando la sostenibilidad paso a paso”, la jornada reunió a expertos del ámbito de la arquitectura, la ingeniería, la promoción inmobiliaria y la industria de materiales para debatir cómo avanzar hacia una construcción más eficiente, descarbonizada y circular.
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ToggleDiseño, valor y sostenibilidad: claves de la transformación del sector
Durante la sesión, se abordó la importancia del diseño como herramienta estratégica para garantizar que los edificios cumplan con los objetivos ambientales sin renunciar a criterios sociales o de rentabilidad. “Cada decisión en el diseño tiene un impacto directo en el valor y la sostenibilidad del edificio final”, señalaron los ponentes. La jornada puso el foco en cómo cada agente del proceso constructivo —desde promotores hasta fabricantes— puede y debe aportar valor desde una perspectiva alineada con los objetivos climáticos de la UE para 2050.
La reflexión inicial giró en torno a una pregunta clave: ¿Cómo puede el diseño garantizar una hoja de ruta sólida hacia la descarbonización del sector de la edificación? Una cuestión especialmente relevante en un contexto en el que los edificios representan el 40 % del consumo energético en Europa y un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Industrialización: avance desigual y retos a superar
Uno de los grandes ejes del encuentro fue la construcción industrializada, que se perfila como una de las principales palancas de cambio hacia un modelo constructivo más ágil, predecible y sostenible. A partir del análisis de un caso práctico desarrollado por Bryden Wood, se celebró una mesa de debate en la que participaron David Sierra (Metrovacesa), Ignasi Cubiñá (Grupo Construcía) y Sander Laudy (B01 Arquitectes), miembro de la Junta Directiva de GBCE.
Los expertos coincidieron en que el avance de la industrialización es desigual entre sectores. Mientras en el terciario e industrial se perciben beneficios claros —en coste, calidad y eficiencia de recursos—, en la vivienda residencial aún existen importantes barreras. Entre ellas, se destacaron los largos plazos de tramitación de licencias y la limitada capacidad de inversión de los compradores como frenos a la adopción de soluciones industrializadas.
“La industrialización no puede aplicarse con la misma lógica en todos los sectores. Cada tipología edificatoria plantea retos específicos”, concluyeron. La solución pasa por adaptar los modelos de negocio, promover la colaboración intersectorial y generar un marco normativo que facilite la transformación.
Circularidad, reutilización y diseño para el desmontaje
Otro de los grandes temas del evento fue la economía circular aplicada a la construcción, una estrategia cada vez más presente en los planes de sostenibilidad de las empresas líderes del sector. Los ponentes destacaron prácticas emergentes como el diseño para el desmontaje, la reutilización de materiales, el almacenamiento temporal de productos constructivos o las auditorías pre-demolición, como primeras medidas para reducir el consumo de materias primas y mitigar el impacto ambiental.
Sin embargo, alertaron de que aún existen escasos incentivos para fomentar la deconstrucción, imprescindible para activar el ciclo de reutilización. En este sentido, se defendió el concepto del edificio como banco de materiales, una visión que permite anticipar el uso futuro de los recursos empleados en la edificación actual.
La reutilización no solo contribuye a reducir las emisiones y el consumo de recursos, sino que también genera beneficios colaterales como la preservación de la biodiversidad o la mejora de la salud de las personas al evitar materiales contaminantes. Para lograrlo, se requiere un cambio de mentalidad y una apuesta decidida por los riesgos compartidos entre los diferentes actores del sector.
Llamamiento a una regulación alineada con los objetivos climáticos
La jornada finalizó con una reflexión crítica sobre el posible impacto de la reciente ley ómnibus, cuya aplicación podría rebajar ciertas exigencias administrativas en el sector. Si bien se valoró positivamente la intención de facilitar la actividad empresarial, los expertos advirtieron sobre el riesgo de que ello suponga una reducción en la ambición ambiental.
En este punto, se puso en valor el trabajo realizado por GBCE con su sello de certificación sostenible, una herramienta alineada con la taxonomía europea y las estrategias de la Comisión Europea en materia de finanzas sostenibles. La certificación se consolida así como garantía de calidad y compromiso climático frente a posibles retrocesos normativos.
Una hoja de ruta hacia 2050
Como cierre, las empresas asistentes lanzaron un mensaje claro: para alcanzar los objetivos de neutralidad climática en 2050, es imprescindible facilitar la transformación del sector mediante licencias ágiles, incentivos para la innovación, normas coherentes y cooperación público-privada.
La IV Trobada de GBCE en Cataluña volvió a evidenciar que el futuro de la construcción pasa por la integración de criterios ambientales, sociales y económicos desde las fases iniciales de diseño. Y que la sostenibilidad, lejos de ser una carga, es una oportunidad estratégica para mejorar la competitividad, atraer inversión y generar valor en el largo plazo.





