El Instituto Silestone reunió ayer en Cosentino City Barcelona a destacados profesionales del diseño, la arquitectura, la ciencia y la innovación en el coloquio “Más allá de las superficies”, un encuentro centrado en la evolución de los materiales y su papel transformador en la construcción y habitabilidad de los espacios contemporáneos.
Este evento se convirtió en un foro de reflexión sobre cómo los nuevos materiales avanzados están rediseñando no solo la funcionalidad, sino también la estética y la sostenibilidad de los entornos en los que vivimos y trabajamos.
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ToggleMateriales vivos: una nueva conexión entre materia y emociones
Una de las ideas más destacadas del coloquio fue la noción de que los materiales “están vivos”. Javier Peña, director general de Elisava, explicó que los materiales actuales trascienden su función tradicional como simples soportes y se convierten en elementos capaces de establecer un diálogo emocional con los usuarios. Esta interacción sensorial, basada en vibraciones y percepciones, abre una nueva dimensión en el diseño, donde la materia se convierte en un agente activo que influye en nuestro bienestar y experiencia espacial.
La sensibilidad hacia los materiales, explicó Pau M. Just, arquitecto y divulgador, ha aumentado notablemente gracias a la influencia de las redes sociales y los medios visuales, que ponen en valor la textura, el color y la capacidad de envejecimiento de los materiales. En este contexto, los materiales reciclados cobran protagonismo, desafiando prejuicios estéticos tradicionales y demostrando que la sostenibilidad puede ir acompañada de belleza y sofisticación.
Innovación científica y nanotecnología al servicio de la sostenibilidad
El ámbito científico también fue protagonista en la jornada. Mariano Campoy-Quiles, investigador del Institut de Ciència de Materials de Barcelona, destacó cómo la investigación en nuevos materiales está evolucionando para integrar multifuncionalidad y sostenibilidad. La nanotecnología y la fotónica permiten desarrollar superficies inteligentes que, por ejemplo, generan energía o adaptan sus propiedades en función del entorno, mejorando la eficiencia energética y reduciendo el impacto ambiental.
Este avance científico se traduce en materiales con propiedades mejoradas, que no solo cumplen con altos estándares funcionales, sino que también contribuyen a mejorar la salud ambiental y la calidad de vida en los espacios construidos.
Industria responsable: la sostenibilidad en el proceso y en el diseño
Desde la industria, Valentín Tijeras, vicepresidente corporativo de Producto, I+D y Calidad en Cosentino, hizo hincapié en la necesidad de una transformación profunda en la forma de fabricar materiales. “La sostenibilidad no puede quedarse solo en el producto final: debe integrarse en el proceso, con menor dependencia de recursos fósiles y un fuerte compromiso con la economía circular”, afirmó.
Además, resaltó que la durabilidad estética es clave para evitar el descarte prematuro: un material que pierde atractivo rápidamente contribuye al consumo excesivo y al aumento de residuos, contraviniendo los principios de la sostenibilidad.
Diseño como motor de cambio cultural y ambiental
El debate concluyó con una visión clara: el diseño es la herramienta que permite que los materiales avancen hacia un futuro más sostenible, emocional y funcional. Según los expertos, un material verdaderamente sostenible es aquel cuya estética y funcionalidad perduran en el tiempo, promoviendo un cambio cultural que valorice la durabilidad y el respeto por el entorno.
Javier Peña sintetizó esta idea afirmando que “no hay sostenibilidad posible si no entendemos la materia que nos rodea. Conocer su historia, sus procesos y su lenguaje es fundamental para vivir en armonía con nuestro entorno”.





