Hablar de sostenibilidad se ha vuelto un recurso habitual en la construcción. Sin embargo, pocas empresas logran demostrar con hechos lo que anuncian. Deceuninck, multinacional belga especializada en soluciones de PVC para puertas y ventanas, ha decidido hacerlo con datos verificables y certificaciones reconocidas.
La compañía acaba de obtener su primera certificación RecyClass para el uso de PVC reciclado, un sello europeo que garantiza la trazabilidad del material y la calidad del proceso. No es un simple diploma, sino una auditoría independiente que acredita cómo el PVC usado se recoge, tritura y transforma en nuevos perfiles de alto rendimiento que mantienen las propiedades técnicas del material virgen.

Los resultados son claros:
- 32% de la energía consumida procede ya de fuentes renovables.
- 34% menos emisiones directas de CO₂ en 2024 respecto a 2021.
- 000 toneladas de PVC recicladas en un año, evitando 45.000 toneladas de CO₂.
- 86% de los proveedores alineados con el código ético y ambiental de la compañía.
Para Céline De Waele, directora de Sostenibilidad del grupo, “la transparencia no es un fin, sino un motor de cambio”. Por eso, a partir de 2025 se implantará un sistema de indicadores ambientales (KPIs) que permitirá medir cada avance con rigor.
El reciclaje ocupa un lugar central en esta estrategia. Deceuninck recoge ventanas al final de su vida útil, procesa el PVC y lo reutiliza en perfiles que combinan un núcleo reciclado con una capa exterior virgen. El resultado: productos resistentes, eficientes en aislamiento térmico y con una huella ambiental sensiblemente menor.
La planta de Diksmuide, en Bélgica, se ha convertido en referencia al procesar PVC pre y posconsumo, en colaboración con instaladores y fabricantes europeos. Además, la empresa trabaja estrechamente con proveedores y transportistas para reducir emisiones en toda la cadena de valor. El objetivo: disminuir un 52% las emisiones por tonelada producida de aquí a 2030, en línea con la iniciativa SBTi.
La sostenibilidad también abarca a las personas. Hoy, el 19% de la plantilla global son mujeres (17% en cargos directivos), la inversión en formación asciende a 600.000 euros anuales y todos los empleados están cubiertos por un plan de seguridad laboral.
Con más reciclaje, menos emisiones y datos auditados, Deceuninck convierte la sostenibilidad en una estrategia integral, medible y creíble. Una garantía para arquitectos y constructores que buscan un socio fiable y verdaderamente comprometido. www.deceuninck.es





