La rehabilitación del parque residencial español sigue sin alinearse con los objetivos de descarbonización y eficiencia energética. Así lo pone de manifiesto el informe “La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda. La visión de los expertos en rehabilitación”, elaborado por el Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (OREVE) con la colaboración del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE).
El estudio, basado en una encuesta nacional a arquitectos técnicos, revela que ocho de cada diez rehabilitaciones realizadas en el país no priorizan actuaciones de descarbonización ni mejoras estructurales orientadas a la eficiencia. Las intervenciones más habituales siguen centrándose en aspectos estéticos o funcionales, como la reforma de cocinas y baños, o el cambio de carpinterías, dejando en segundo plano aquellas mejoras que contribuyen a una vivienda más sostenible y segura.
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ToggleLa instalación eléctrica, la gran olvidada de la rehabilitación
Uno de los principales datos que arroja el informe es que el 60% de las viviendas rehabilitadas necesitaban actualizar su instalación eléctrica, un elemento clave para avanzar hacia la electrificación de los consumos domésticos, la integración de energías renovables y la movilidad eléctrica. Sin embargo, solo uno de cada tres propietarios acepta invertir en esta mejora, y apenas un 13% la considera prioritaria durante el proceso de rehabilitación.
Los arquitectos técnicos advierten de que esta carencia limita la capacidad de adaptación del parque residencial español a los nuevos retos energéticos y de seguridad. Sin una instalación adecuada, sostienen, no es posible electrificar la climatización, incorporar autoconsumo fotovoltaico o integrar sistemas inteligentes de gestión energética. La inversión media para modernizar la instalación eléctrica representa entre el 10% y el 11% del presupuesto total de una rehabilitación integral, un coste que muchos propietarios aún perciben como secundario.
Una brecha entre lo que el propietario quiere y lo que la vivienda necesita
El informe del OREVE y el CGATE pone de relieve una fuerte divergencia entre las expectativas de los propietarios y las necesidades técnicas detectadas por los arquitectos técnicos. En más de la mitad de los casos (51%), las demandas del cliente solo coinciden parcialmente con lo que el inmueble requiere, y en un 33% están muy alejadas de la realidad constructiva.
Solo en el 15% de las rehabilitaciones las actuaciones previstas por los propietarios coinciden con los criterios técnicos recomendados por los profesionales. Este desajuste provoca intervenciones parciales que no resuelven los problemas estructurales o de eficiencia, perpetuando un modelo de rehabilitación basado en la inmediatez estética y no en la sostenibilidad a largo plazo.
Obstáculos en las ayudas públicas
Otro de los puntos críticos del informe se centra en las ayudas públicas a la rehabilitación, cuya complejidad sigue siendo una barrera para los ciudadanos. Apenas un 10% de los propietarios que rehabilitan solicitan subvenciones, y casi un 40% de quienes se lo plantean terminan renunciando por la burocracia, los plazos o la necesidad de adelantar el dinero.
Los arquitectos técnicos consultados señalan como principales causas la excesiva tramitación administrativa (76%), la lentitud de los procesos (39%) y la falta de claridad en los requisitos (38%).
Desde el OREVE y el CGATE se insiste en que simplificar y agilizar los procedimientos es esencial para que las ayudas realmente fomenten la rehabilitación energética, en lugar de actuar como un obstáculo.
El momento de la compraventa, una oportunidad estratégica
El estudio también apunta al mercado de la vivienda usada como una oportunidad para impulsar la rehabilitación. Cada año, más de medio millón de inmuebles de segunda mano cambian de propietario, pero el 50% de los compradores desconoce el estado real del inmueble y de sus instalaciones.
Para revertir esta situación, OREVE y CGATE proponen exigir un informe técnico independiente sobre el estado de la vivienda y sus instalaciones en las operaciones de compraventa o alquiler. Esta medida permitiría proteger al comprador, facilitar decisiones informadas y ajustar el valor de la propiedad a su realidad técnica, incentivando así intervenciones de mejora en eficiencia y seguridad.
Recomendaciones para un cambio de modelo
El documento cierra con una batería de propuestas dirigidas a las administraciones, los profesionales y la ciudadanía, orientadas a transformar el actual modelo de rehabilitación residencial. Entre ellas destacan:
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Simplificar y agilizar las ayudas públicas, reduciendo trámites y plazos.
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Incorporar la instalación eléctrica como partida subvencionable, destinando al menos un 10% de los fondos a su actualización.
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Exigir un informe técnico previo en las compraventas de vivienda usada.
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Implantar inspecciones periódicas en instalaciones eléctricas antiguas.
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Promover campañas de sensibilización que asocien la rehabilitación con la salud, el confort y la seguridad.
Estas acciones buscan cerrar la brecha entre la necesidad técnica y la acción real, y consolidar la rehabilitación energética como una palanca de transformación del parque edificatorio español.
La descarbonización, una tarea pendiente
El informe del OREVE y el CGATE vuelve a poner sobre la mesa una realidad inaplazable: sin una rehabilitación energética integral y planificada, la descarbonización del parque residencial será inviable. La electrificación de los usos domésticos, la integración de energías renovables y la mejora de la seguridad eléctrica deben convertirse en ejes centrales de toda intervención en vivienda.
En este contexto, los arquitectos técnicos desempeñan un papel determinante como prescriptores de eficiencia, seguridad y sostenibilidad, capaces de guiar a los propietarios hacia decisiones más responsables y alineadas con los objetivos climáticos europeos.





