El Premio Mapei a la Arquitectura Sostenible anuncia sus 13 finalistas

Mapei Spain ha dado a conocer los 13 proyectos finalistas de la décima edición del Premio Mapei a la Arquitectura Sostenible, que reconoce obras construidas en España y Andorra —de nueva planta o con rehabilitación integral— que integran calidad arquitectónica, innovación técnica y compromiso ambiental. El 27 de noviembre se anunciarán los ganadores y se entregarán los premios en la ceremonia que se celebrará a las 12 h en la Sala d’Assaig de l’Orfeó Català del Palau de la Música Catalana, presentada por Adela Úcar.

El Premio Mapei se organiza con la colaboración del Green Building Council España (GBCe), que actúa como comité técnico. En esta edición reconoce tres categorías: vivienda colectiva; edificio o equipamiento de uso público o colectivo; e intervención en el ámbito urbano o el espacio público. Como novedad, se incorpora un premio especial a la accesibilidad en la arquitectura.

El proceso de selección

El Premio Mapei ha recibido este año 57 proyectos, la cifra más alta de todas las ediciones de la convocatoria. De ellos, 47 fueron admitidos a concurso y 10 se descartaron por no cumplir los criterios de participación.

Los 13 finalistas —tres intervenciones en el ámbito urbano y el espacio público, seis edificios o equipamientos de uso público o colectivo y cuatro conjuntos de vivienda colectiva— han superado un proceso de selección en dos fases. El comité técnico, formado por expertos en sostenibilidad nombrados por GBCe, comprobó que las obras presentadas cumplían las bases y, en una segunda fase, puntuó la documentación justificativa de los equipos según criterios de sostenibilidad adaptados a cada categoría y alineados con el marco europeo Level(s).

Para los edificios, de vivienda colectiva o de uso público, se valoraron la reducción de la huella de carbono, las estrategias de circularidad en el diseño y en la elección de materiales, el uso y la gestión del agua, la salubridad y el confort de los espacios, y los aspectos sociales, como la inclusividad, la co-creación con los usuarios y la influencia en el barrio.

Para las intervenciones en el espacio público, la adaptación al cambio climático —reducción del efecto isla de calor, refugio climático, drenaje sostenible—, la circularidad, la gestión del agua, el confort, la protección de la biodiversidad y el impacto en el vecindario.

En ambos casos se tuvieron en cuenta la innovación, con especial atención a las medidas de adaptación al cambio climático, y la calidad y la claridad de las justificaciones aportadas.

A partir de ahora, el jurado evaluará las obras finalistas, con la valoración del comité técnico como referencia, y fallará los premios, que se darán a conocer en el acto del 27 de noviembre. Se priorizará su valor arquitectónico: la calidad técnica, constructiva y de diseño; la integración urbanística; y la contribución al bienestar y al respeto del medio ambiente.

En el caso del premio especial a la accesibilidad —que no requería una inscripción específica y se concederá a uno de los proyectos presentados en cualquiera de las tres categorías—, se valorará la integración de la accesibilidad como criterio esencial de la calidad arquitectónica, la salud y la sostenibilidad social del entorno construido. Se valorará especialmente que esta integración se haya planteado desde el inicio del proyecto, de manera transversal y coherente con el programa y el uso del espacio, atendiendo a sus dimensiones física, visual, auditiva, cognitiva y sensorial.

Los proyectos finalistas:

Intervención en ámbito urbano o espacio público

Proyectado sobre la antigua huella del estadio Vicente Calderón y completado en 2024, cubre en superficie la Calle 30 para dar continuidad a Madrid Río entre el Salón de Pinos y el parque de Arganzuela. Se organiza en tres zonas —un bosque de pinos, el paseo de la Virgen peatonalizado y una pradera hundida en forma de «circo romano»— y destina el 71 % del ámbito a superficie vegetal y arbolada. El proyecto prevé además reutilizar los adoquines, bordillos de granito y luminarias existentes.

Entre 2021 y 2025, un vacío industrial en la dársena de Portu en Barakaldo

(Vizcaya)—atravesado por un cajón ferroviario y ocupado en su día por la acería Franco Belga— se ha convertido en un parque de tres franjas: una terraza arbolada con vistas a la ría, una ladera de vegetación silvestre y una campa abierta a todo tipo de usos. Incorpora 355 árboles, un sistema urbano de drenaje sostenible y unos «juegos de agua», un aro de acero de 12 m de diámetro con nebulización que se activa cada día a las 14:00 h durante cuatro minutos, en memoria de la sirena de la antigua fábrica de Altos Hornos.

Transforma un espacio impermeabilizado, ocupado por aparcamiento y tráfico, en una plaza peatonal que prolonga la Rambla 25 de Julio y sirve de soporte al arbolado urbano. Para responder a los problemas de salud del arbolado de la ciudad, plantea grandes bolsas de suelo estructural —de 27 × 5 × 2 m en las alineaciones de gran porte—, drenaje sostenible, captación de agua de lluvia y pavimentos permeables.

Edificio o equipamiento de uso público o colectivo

  • Centro Financiero BCC – Grupo Cajamar, Parque Científico Tecnológico de Almería – Arquitectos Ayala

Complejo de oficinas en un entorno semidesértico próximo al Cabo de Gata, organizado en bloques «en peine» que dejan patios vegetados entre ellos. Cuenta con certificaciones LEED Platino y WELL Platino y calificación energética A, con un consumo de energía primaria no renovable de 11,88 kWh/m²·año. Un huerto solar de ocho seguidores con 360 paneles, además de la cubierta fotovoltaica, produce más de 350 MWh al año; según el estudio, es la mayor instalación de este tipo en el ámbito privado europeo.

Concebida como «un edificio metabólico» que se relaciona con su entorno como un organismo vivo, combina tres volúmenes compactos para una menor dispersión en invierno con una piel porosa que permite el confort natural en las estaciones intermedias. Todas las habitaciones tienen ventilación cruzada, el 86 % del suelo no edificado de la parcela es permeable y 100 kW de energía fotovoltaica cubren el 67 % del consumo, con calificación energética A. La hidrotermia aporta el 91 % de la demanda de calefacción.

La biblioteca forma parte de la Casa de Cultura, en el Parque Municipal, un entorno que pasó de huertas a hotel y jardines a finales del siglo XIX y a espacio público desde 1931. La ampliación incorpora 1.007 m² de cubierta verde transitable, desvía unos 710.000 litros de agua de lluvia al año a un depósito de 75 m³ y genera, con 90 kWp fotovoltaicos, el 91 % de la demanda de la nueva pieza, lo que da pie a una comunidad energética con el Ayuntamiento y otros equipamientos. Su consumo es de 23 kWh/m²·año (letra A).

Rehabilitación de las antiguas naves industriales del Vapor Cortès para Prodis, con 3.650 m² construidos. Conserva la estructura original para reducir el carbono incorporado e integra soluciones bioclimáticas, como los muros parietodinámico y Trombe, en sustitución de parte de las instalaciones convencionales. Según el informe energético, la demanda de calefacción es un 67 % inferior a la media de edificios de referencia y las emisiones, de 4,88 kg CO /m²·año, un 90 % inferiores a las de edificios similares.

Rehabilitación integral de una antigua metalurgia —un bloque de seis alturas a la calle y dos naves superpuestas en el interior de la manzana— para acoger a comunidades vinculadas a la alimentación sostenible y al arte ciudadano, líneas de acción de la Fundación Daniel y Nina Carasso. Su programa híbrido combina oficinas, espacios multiusos, restaurante, laboratorio culinario, vivienda, jardines y huertos, con casi un 40 % de superficie de uso colectivo abierta al barrio. La evaluación provisional BREEAM le otorga la clasificación Excepcional (89,12 %).

Cuatro piezas de oficinas que se dan sombra entre sí, con 7.273 m² construidos y 216 puestos de trabajo. Cuenta con LEED v4 Platino (84 puntos), calificación energética A

—10,81 kWh/m²·año de energía primaria no renovable— y certificación WELL en curso.

El análisis de ciclo de vida sitúa las emisiones de estructura y envolvente un 30 % por debajo del edificio de referencia; en obra se valorizó el 84 % de los residuos y se reutilizaron 15.663 toneladas de tierras en la urbanización del sector.

Edificio residencial de vivienda colectiva

Seis viviendas de protección pública promovidas por el IBAVI en el límite entre el núcleo urbano de Puigpunyent y el paisaje de la Serra de Tramuntana. El edificio, de dos plantas y cubierta a dos aguas, no dispone de calefacción ni aire acondicionado: una cámara bajo la cubierta, concebida como recuperador de calor natural, reduce un 62 % la demanda de calefacción según las simulaciones, y su confort higrotérmico se ha monitorizado durante el primer año de uso, en 2025.

Promoción incluida en el programa Navarra Social Housing, impulsado por el Gobierno de Navarra, con 39 viviendas de alquiler social organizadas en torno a un jardín. Combina estrategias Passivhaus —con ventilación con recuperación de calor del 92 %— con forjados de madera contralaminada (CLT) y fachada ventilada de madera, en un sistema constructivo industrializado en seco que reduce los residuos de obra. Sus emisiones se estiman en 2,39 kg CO₂/m²·año.

  • 30+8 viviendas sociales en la calle Josep Togores, Palma – Vivas Arquitectos

Dos edificios de obra nueva en el norte de Palma: uno de 30 viviendas, con planta baja y cuatro plantas sobre un sótano de aparcamiento, y otro de 8 viviendas en planta baja y primer piso. Las viviendas pasantes, de doble orientación y con patios y galerías, aprovechan la ventilación y la luz naturales: su consumo de energía primaria no renovable es de 5,80 kWh/m²·año en el edificio de 30 viviendas y de 4,20 en el de 8, frente a un límite de 35, y ambos incorporan generación fotovoltaica y aerotermia para el agua caliente.

  • Ensamblar lo cotidiano: 33 VPO de alquiler social, Sopela (Bizkaia) – BIEME +XLARK

Treinta y tres viviendas de protección oficial en alquiler social, con anejos y urbanización vinculada, en la parcela G del sector ASU de Sopela, promovidas por VISESA. Con un 86 % de elementos industrializados y el Grado III de Eraiki Label —máximo nivel del sistema—, alcanza la calificación energética A, con 20,68 kWh/m²·año de energía primaria no renovable y 3,51 kg CO₂/m²·año, apoyada en 64,26 kWp fotovoltaicos y un 53,38 % de material reciclado en el conjunto de la actuación.

Vivienda pública, rehabilitación y espacio público como refugio climático

El conjunto de finalistas permite trazar algunas líneas comunes:

  • La vivienda social, protagonista. Los cuatro finalistas de vivienda colectiva son promociones públicas o de alquiler social: seis viviendas del IBAVI en Puigpunyent (Mallorca), 39 viviendas de alquiler social en Navarra, 30+8 viviendas en Palma y 33 VPO de alquiler social en Sopela (Bizkaia).
  • Rehabilitar y reutilizar. Las antiguas naves del Vapor Cortès en Terrassa, la metalurgia reconvertida en Infinito Delicias en Madrid y la ampliación de la Biblioteca de Sta. Oliva en Olesa de Montserrat parten de lo existente para reducir el carbono incorporado y dar nuevo uso al patrimonio construido.
  • El espacio público como infraestructura climática. Los tres parques y plazas finalistas transforman superficies impermeables —una calle, una acería, un aparcamiento— en espacios con más suelo permeable y arbolado: el 71 % del Parque Atlético de Madrid es superficie vegetal y arbolada, y el Parque Zamalanda suma 355 árboles de gran porte.
  • Resultados verificados. Varios finalistas aportan certificaciones y mediciones: LEED Platino (Centro Financiero BCC – Grupo Cajamar y Sede TM), WELL Platino (Cajamar), estándar Passivhaus (Entremutilvas), Grado III de Eraiki Label (Sopela), clasificación BREEAM provisional Excepcional (Infinito Delicias) o monitorización durante el primer año de uso (Ses Veles).

La dotación y el jurado

La dotación total del Premio Mapei a la Arquitectura Sostenible 2026 es de 12.500 €: 4.500 € para vivienda colectiva, 4.500 € para edificio de uso público o colectivo, 2.500 € para espacio público y 1.000 € para el premio especial de accesibilidad. Los premios incluyen además trofeo, placa, diploma, formación de GBCe y difusión de los proyectos, entre otros medios en la revista Realidad Mapei.

El jurado de esta edición está formado por Enrique Rovira-Beleta, arquitecto especialista en accesibilidad, de Rovira-Beleta Accesibilidad; Oriol París, del Departamento de Tecnología de la Arquitectura de la EPSEB (UPC); Pablo Olalquiaga, de Olalquiaga Arquitectos; Javier Esquiva, director técnico y de investigación de Santa-Cruz Arquitectura; Bruno Sauer, director general de GBCe; y Cinzia Maggio, coordinadora de Oficina Técnica y Sostenibilidad de Mapei Spain, S.A.U. Lorena Morcillo, arquitecta del área técnica de GBCe, ejerce de secretaria del jurado.

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