Arquitect@s & Co, el análisis a la agenda 2030 de Broadway Malyan

Los arquitectos frente al reto de la Agenda 2030

Hemos empezado década y parece que no ha entrado con buen pie, pero las valoraciones habrá que hacerlas al final como bien dice el refrán de que “las cosas no son como empiezan sino como acaban”. Y la década que ahora empieza finalizará con un examen que todos como sociedad deberemos superar con mayor o menor responsabilidad y que tiene por temario la Agenda 2030 que la ONU ha establecido para lograr un desarrollo sostenible. En este sentido, los Arquitectos tenemos mucho que aportar y afrontar, y qué mejor momento para arrancar que hacerlo coincidir ahora con la Semana de la Arquitectura 2020.

Nuestro papel va mas allá del puramente técnico ya que nuestra disciplina influye directamente sobre nuestra forma de vivir, de trabajar, de relacionarnos o de disfrutar. Las ciudades deben dejar de ser agregados de edificios, industrias y servicios, y requieren ahora mas que nunca, reflexionar sobre el modelo de ciudad de la misma forma que se hizo al comienzo del siglo XX cuándo la herencia de la Revolución Industrial, especialmente los cambios tecnológicos que trajo la Segunda Revolución Industrial cambiaron completamente nuestra forma de vida y con ello nuestro entorno hacia un modelo ahora ya obsoleto desde hace unos años. La Revolución Ambiental arrancó con pereza con el nuevo siglo, pero aun nos queda afrontar como adaptarnos a las nuevas necesidades y con ello, planificar nuestro futuro y el futuro de las generaciones venideras. Los Arquitectos debemos liderar este nuevo reto con nuestro compromiso, talento y conocimiento. #YoSoyONU2030 #YoSoyArquitecto

Iván Iturbe Arquitecto

Las ciudades tienen que generar los Encuentros

La primera vez que salimos a pasear tras el confinamiento, nos dimos cuenta que las calles no estaban hechas para llevar una vida sencilla, esa que uno espera tener cuando llega el fin de semana, las vacaciones o, como nos ha sucedido, una emergencia sanitaria. Recuerdo que aquel primer día caminamos como zombies, extrañados, por avenidas diseñadas por urbanistas que no habían pensado en nosotros sino en los coches, en los comercios y en el tiempo programado. Tras una situación como la que estamos viviendo con el COVID-19, se hace más necesario que nunca el volvernos a encontrar con los demás en el espacio público. Mi visión de la ciudad incluye sin atisbo de duda una mirada más femenina, sin perder su perspectiva tolerante, solidaria, empática y totalizadora del género humano, ese que hoy se duele de verse las caras casi siempre a través de la pantalla en periodos muy limitados y con narrativas estrechas.

La ciudad en la que quiero vivir en 2030 debería invitar a salir y no cumplir sólo con la función de ser núcleo de transportes, barrio residencial o calle para las compras. Debería ser sostenible, tener el aire limpio y extensiones verdes donde poder disfrutar de la Naturaleza (que estos meses nos pide cuentas por nuestra irresponsable conducta). Y por último, debería disponer de espacios seguros donde encontrarnos con la cultura (que estos días vive el abandono de las instituciones y la lejanía del público), lugares donde explorarnos como seres individuales, donde relacionarnos con los demás de una forma creativa y donde disfrutar de nuestro tiempo sin prisas. Lo demás, o no es vida o no es ciudad

Eva Gómez Fontecha Periodista

¿Cómo será la ciudad de los próximos años?

Veo dos ciudades: la física, que corresponde con la ciudad histórica, y que sufrirá, como ha sufrido siempre, transformaciones para adaptarse al nuevo presente.”Antes de echar los cimientos de las murallas de una ciudad habrá de escogerse un lugar de aires sanísimos (…)”. Esto escribió Vitrubio hace veinte siglos, y aún resulta de actualidad.El avance de la medicina, y su capacidad para prevenir y tratar enfermedades antes letales, nos llevó a olvidarnos de Vitrubio; también de los principios higienistas del XIX, los mismos que impulsó el Movimiento Moderno: sol, aire limpio, espacios verdes. La futura ciudad se parecerá a las antiguas utopías, incorporando más premisas: energía limpia, transporte eficiente y economía circular.

Hay otra ciudad: la ciudad virtual, deslocalizada, inmaterial, donde habitamos casi todo el tiempo a través de pantallas y teclados. Esta ciudad solo se sustenta en las relaciones entre individuos, y se parece a las ruinas de Ersilia, que describía ItaloCalvino en Las ciudades invisibles:En Ersilia, para establecer las relaciones que rigen la vida de la ciudad, los habitantes tienden hilos entre los ángulos de las casas, blancos o negros o grises o blanquinegros, según indiquen relaciones de parentesco, intercambio, autoridad, representación. Cuando los hilos son tantos que ya no se puede pasar entre medio, los habitantes se van (…). Viajando así por el territorio de Ersiliaencuentras las ruinas de las ciudades abandonadas, sin los muros que no duran, sin los huesos de los muertos que el viento hace rodar: telarañas de relaciones intrincadas que buscan una forma”. Sobre esa segunda ciudad, nada puede decir la arquitectura.

Eduardo Solana Arquitecto

Globalización y Ciudad

Durante este tiempo Covid, a diario se nos pide tomar decisiones como miembros activos de ciudades. ¿Deberíamos comprar en la tienda del barrio o deberíamos hacerlo con un clic sin necesidad de vernos las caras? ¡No hay una respuesta correcta!

Los motores de la globalización son muchos. Los problemas también son muchos e incluirían la homogeneidad y una visión del mundo desprovista de las particularidades.

El trabajo de Jeffrey Sachs,asesor senior de la ONU, ha sido uno de los pilares durante mis años formativos. Según Sachs, la globalización es buena si nos ponemos todos de acuerdo. Su trabajo sobre el desarrollo sostenible en diferentes países muestra cómo integrarlos de la mejor manera posible. Utiliza métodos simples pero efectivos: proporcionar diagnósticos antes de escoger soluciones, analizar qué cuestiones podrían resolverse a nivel nacional y cuales deberían verse como internacionales, estudiar las causas de la brecha salarial, etc.

No tengo la solución para este cambio radical que vivimos. Lo que sí tenemos los diseñadores es una formación que nos permite diagnosticar qué está pasando. Vale mencionar algunos casos. Los países con un transporte público avanzado están peor en esta pandemia que otros en vías de desarrollo que utilizan minibuses como principal medio de transporte. Las ciudades no expuestas al sol y al aire fresco tienen peores condiciones que las que cuentan con parques públicos e infraestructuras abiertas.

¿Cómo deberíamos los profesionales (sanitarios, científicos de datos, constructores de ciudades, etc) trabajar coordinadamente para crear una comunidad más sostenible?

Eiman Al Sakha Urbanista

Ecología

En mis años universitarios elegí un bloque complementario de asignaturas que se denominaba Ecología. A muchos nos permitió adentrarnos en el conocimiento de los procesos naturales y la integración del hombre en los ecosistemas. Fue un despertar a todo cuanto nos rodea en la naturaleza y los seres vivos que la integran. Descubrir con otra óptica procesos naturales como el ciclo del agua, del oxígeno, del carbono y del nitrógeno, y entender como la simple palabraverdepuede encerrar tanto conocimiento necesario para el ser humano.

Ese mundo verde de la ciencia se ha extendido a muchas de las actividades de la ciudad y de las comunidades. Casi cincuenta años de evolución entrópica cuyos efectos se multiplican y nos envuelven. La naturaleza es un gran fuelle de adaptación, pero los sistemas creados por el hombre pueden crear un desequilibrio en los sistemas naturales impidiendo su recuperación.

Durante la pandemia hemos podido observar en la naturaleza la recuperación del medio y su diversidad biológica. Un breve receso en todo el mundo que ha permitido demostrar que de no reconducir con inteligencia todos los procesos en nuestro gigantesco ecosistema, nunca alcanzaremos una recuperación global estable. La Humanidad se ha sensibilizado, pero experiencia no debe quedar en una simple anécdota sino en la interiorización de un estilo de vida.

Francisco Astorga Arquitecto

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