La Revolución Industrial trajo consigo importantes cambios en el diseño de la iluminación cenital de los espacios. Mientras que en el pasado buscaba acentuar sentimientos de naturaleza religiosa o mística por un tratamiento escenográfico de la luz, los arquitectos de la era industrial añadieron a estas aplicaciones un sentido más práctico. El empleo de la luz por parte de la arquitectura contemporánea conjuga el dejar filtrar la cantidad de luz apropiada a la función del espacio interior, con su utilización como elemento susceptible de manipulación, según los matices subjetivos que se quieran dar a un determinado espacio.
En la obra que presentó durante la exposición de Werkbund en 1914, en Colonia, el expresionista Bruno Taut, da buena muestra de una utilización magistral de la luz en un pabellón con grandes paneles de vidrio.
El edificio de la Bauhaus en Dessau, de 1926, también busca acentuar los efectos de luz y sombra con la utilización del vidrio y junto a la estructura de hormigón. En opinión del historiador de Arquitectura James Brogan, esta última obra se ha convertido en el paradigma de una nueva relación entre la arquitectura y la luz. Al igual que el pabellón de Taut o la Bauhaus, en muchas construcciones de principios del siglo XX se utilizaron para expresar la nueva filosofía arquitectónica de la modernidad, que se centra en el movimiento de la máquina, el rechazo de la historia y la búsqueda de nuevos materiales.




