La arquitectura hospitalaria vela por mejorar el confort de pacientes y empleados y mejorar su adaptabilidad a las emergencias sanitarias. Pero, sobre todo nos ha permitido analizar qué aspectos de la arquitectura son relevantes y efectivos. Entre ellos están la necesidad de rapidez de construcción, la escalabilidad de los proyectos y también el empleo de materiales sostenibles y respetuosos con las personas y el medio ambiente. Incluso se han reforzado los criterios que garanticen buena ventilación e iluminación natural, crear espacios para socializar e interactuar, y estudiar el uso de colores apropiados optando por revestimientos libres de sustancias químicas y activos.
Los colores en la arquitectura hospitalaria ha evolucionado
Cuando pensamos en hospitales o espacios relacionados con el área de la salud, es probable que imaginemos habitaciones blancas; en una paleta de colores de pintura que varía de blanco a blanquecino, o en algunos casos, tonos pastel. Sin embargo, el diseño de interiores de estos edificios ha ido evolucionando a tenor de estudios que demuestran que los espacios que utilizan ciertos elementos gráficos, colores, materiales e incluso componentes naturales, pueden ayudar y acelerar el proceso de tratamiento de pacientes.
Pero tan importante es el color como que los revestimientos de un hospital contribuyan a que las habitaciones y los espacios comunes tengan un nivel de calidad de aire confortable y saludable. Esta calidad de aire se suele medir y valorar mediante diferentes parámetros que tienen que ver con la ubicación del hospital, su construcción y sus instalaciones, pero también por la ventilación, la luz natural, la temperatura, el control de los niveles de humedad, la existencia de formaldehído y VOC, o la presencia de bacterias, hongos y moho en cualquier tipo de superficie. Teniendo en cuenta estos aspectos de diseño interior, TITANPRO hace una apuesta por soluciones con estas prestaciones: con propiedades antibacterianas y fungicidas, lavables y fácil mantenimiento, con propiedades activas anti-formaldehído, sin COV ni biocidas y certificadas con CRADLE2CRADLE, BREEAM o LEED.




