Arquitectura abandonada digna de historias de terror

Sin duda si hay algo que nos provoca fascinación son esos lugares que se construyeron para ser habitados, pero en los cuales no hay personas y no cumplen con su función. Como Vitrubio indicaba, la arquitectura era el equilibrio entre la belleza, solidad y utilidad, si ésta última no cumple su función es cuando los edificios o construcciones son abandonadas.

Edificios abandonados, estructuras oxidadas, fábricas, capillas, palacios o teatros son los escenarios que en ocasiones son reconquistadas por la vegetación dando lugar a paisajes postapocalípticos que nos hacen ver cómo sería un mundo donde los humanos no tuvieran cabida.

Fortalezas marinas Maunsell, Reino Unido: construidas durante la Segunda Guerra Mundial en las cercanías del estuario del río Támesis, servían como puestos de vigilancia ante los ataques enemigos. Con una estructura de base de hormigón y “patas” metálicas sobre las que se apoyaba un pequeño edificio también metálico, llegaron a albergar cañones anti-aéreos y anti-navales. Se retiraron del servicio en 1950, utilizándose desde ese momento para infinidad de propósitos.

Prípiat, Ucrania: sin lugar a duda fue la ciudad más afectada por el desastre nuclear de Chernóbil en 1986, donde se liberó cantidades masivas de radiación haciendo que los habitantes tuvieran que huir dejando todo atrás. Actualmente el lugar es uno de los sitios abandonados más famosos del mundo, gracias a toda la arquitectura y recuerdos olvidados y congelados en el tiempo.

Isla fantasma de Hashima, Japón: cerca del puerto de Nagasaki, se encuentra esta isla que en otrora alojaba una próspera comunidad minera que en la actualidad está completamente deshabitada. La ruina los edificios donde vivían los trabajadores de la isla, le dan al lugar un aire lúgubre y grisáceo, provocando que sea definida como isla fantasma.

Gereja Ayam, Indonesia: en el interior de las selvas del centro de Java probablemente nos encontremos con una iglesia en ruinas, tan impresionante como confusa. Conocida como la “Iglesia Pollo”, se inauguró en 1990 para trabajar como centro de rehabilitación y de culto para todas las religiones, no obstante, sus costes de construcción fueron tan elevados que el proyecto y con él el edificio se abandonó en el año 2000.

Tianducheng, Hangzhou, China: esta réplica en miniatura de la capital francesa se construyó en 2007. Con sus propios Campos Elíseos y su Torre Eiffel, el intento de recrear la Ciudad de la Luz no dio sus frutos y en la actualidad, esa ciudad creada para cerca de 10.000 personas, solo cuenta con un par de miles, y ya nadie recorre sus calles, vacías en todo momento.

Michigan Central Station, Detroit: este bullicioso centro de negocios de Detroit cayó en desgracia remarcando la situación económica del lugar. Su estación central, la cual recibía cientos de trenes desde 1914, disminuyó poco a poco el tráfico ferroviario, además también contó con numerosos problemas durante varias décadas que la llevaron a su cierre en 1988.

Michigan Theatre, Detroit: ubicado en el mismo lugar que el primer taller de Henry Ford, esta ostentosa institución de siete pisos, 4.000 asientos y un precio de construcción de 5 millones de dólares. Cerró sus puertas en 1967 con el auge de los cines y televisiones. Desde ese momento, sirvió a varios propósitos hasta que se reutilizó como aparcamientos. Sin duda, sus techos de estilo catedral y sus paredes con frescos superan a los habituales con estructura de hormigón.

New York State Pavilion, Nueva York: sede de dos Ferias Mundiales, en 1939 y 1964, tras esta última muchos edificios y pabellones fueron derribados. Algunos como el New York State Pavilion se mantuvo. Con una estructura de ovni y tres torres de observación este pabellón se alza orgulloso como recordatorio de los emas futuristas que se trataron en esas Ferias Mundiales.

Six Flags, Nueva Orleans: una de las víctimas del terrible huracán Katrina. Este parque se inundó haciendo que el agua se mantuviera estancada durante varias semanas, lo que provocó su abandono. Montañas rusas esqueléticas, payasos decapitados… sin duda un terrorífico recuero de esa catástrofe natural.

City Hall Subway, Nueva York: diseñada por Rafael Guastavino, en 1904 abrió esta parada de metro justo debajo del Ayuntamiento de la ciudad. Sin embargo, ni los techos abovedados ni los candelabros pudieron con la velocidad, pues los viajeros se decantaron por esta última haciendo que la parada cerrara en 1940, en el momento que empezó a crecer la estación del Puente de Brooklyn. En la actualidad los pasajeros que toman la línea 6 en el Puente de Brooklyn pueden echar un vistazo mientras el tren pasa por esta joya arquitectónica antes de cambiar de zona.

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