A lo largo del tiempo, el concepto de accesibilidad hacía referencia solamente a las mejoras en los entornos físicos con la eliminación de barreras arquitectónicas. No obstante, esta idea ha evolucionado a lo largo de los años, entendiéndose actualmente el concepto de accesibilidad como un extenso conjunto de medidas muy diversas que deben ser tenidas en cuenta en la elaboración de las estrategias políticas o sociales, de tal manera que la accesibilidad sea completa y universal. En este punto siempre se ha hablado de la importancia que tiene el arquitecto para con los ciudadanos, siendo una de las facetas en las que más importancia cobra este servicio es en la supresión de las barreras arquitectónicas, garantizando la igualdad de acceso y movilidad a todos los ciudadanos, sea cual sea su condición. Una labor que, en la actualidad, afecta a más de cinco millones de personas que en nuestro país presentan algún tipo de discapacidad, según Aenor.
De esta manera, un correcto proyecto de accesibilidad se identifica cuando existe pero pasa desapercibida para la gran mayoría de usuarios, excepto para aquellos con problemas de movilidad o con limitaciones sensoriales, visuales o auditivas, que saben reconocer cuándo se encuentran en un entorno accesible. Así, esta clase de adaptabilidad adecuada para todo el género, se consigue cuando las barreras se resuelven, preferiblemente, mediante el diseño desde el origen, aunque también mediante ayudas técnicas o adaptaciones.
En relación a esto, actualmente, la regulación sobre accesibilidad se contiene básicamente en el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, y en las normas que la desarrollan, donde se regulan las condiciones básicas de accesibilidad en cada uno de sus ámbitos de intervención: telecomunicaciones y sociedad de la información, espacios públicos urbanizados, infraestructuras y edificación, transportes, bienes y servicios a disposición del público y relaciones con las administraciones públicas.
Retos a enfrentarse
El reto al que debe ir enfrentándose y adaptándose la arquitectura pasa por el envejecimiento de la población. ?Según la OMS entre 2000 y 2050, la proporción de habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. En España, en el 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población y los octogenarios, llegará a superar la cifra de cuatro millones?, analiza Alexander Bech, Managing Director de Duravit España y Regional Manager Latino América. Además, hay que tener en consideración que, a corto plazo, ?uno de los principales desafíos es la adaptación a las exigencias legislativas por las cuales los edificios de viviendas en España se verán obligados a realizar ajustes razonables antes de diciembre de 2017 para garantizar que las personas con movilidad reducida no tengan problemas en su vida cotidiana a la hora de desplazarse?, incluye José Manuel Nieto, Director Comercial y de Marketing de Nuevas Instalaciones y Modernizaciones de Schindler Iberia.





