
Se habla mucho del fenómeno ‘edificios cebra’, ¿cómo definiría usted ese fenómeno?
El término describe un síntoma urbano más que un estilo: construcciones cuya fachada se entiende como un efecto gráfico y no como una envolvente técnica, climática y cultural. Desde Hispalyt -Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida- lo vemos como una manifestación de lo que ocurre cuando la industria de la vivienda prioriza el corto plazo sobre la coherencia arquitectónica y el contexto urbano. Y esto es relevante para nosotros porque los sistemas de ladrillo cara vista, ofrecen precisamente esos atributos que se están dejando de lado: durabilidad, permanencia, pertenencia e integración con el entorno, además de eficiencia energética y resistencia al fuego.

¿Qué dicen los datos respecto a lo que los usuarios perciben cuando miran una fachada residencial? Por ejemplo, vuestro informe de calidad de la vivienda muestra cierta brecha entre lo que se construye y lo que la gente demanda.
El estudio Ipsos sobre la calidad de la vivienda en España muestra que el 66 % de los ciudadanos considera la fachada como un factor determinante para valorar la calidad de una vivienda. También destaca que los materiales naturales, como el ladrillo cara vista, son percibidos como más seguros frente al fuego, ofrecen mayor durabilidad, menor mantenimiento y mayor confort. Existe una demanda latente hacia materiales más seguros, resistentes y duraderos que muchas veces el mercado no aborda.

En ese contexto, ¿qué papel juega la industrialización?
La industrialización de la envolvente está siendo clave para la competitividad del sector, pero nos preocupa enormemente que, en España, en muchos foros, artículos, etc., se está transmitiendo en ocasiones que se debe acabar con la construcción con ladrillo.
La realidad es que, por un lado, la construcción industrializada y la construcción tradicional van a tener que convivir, porque cada una de ellas tiene aplicación para distintas casuísticas. Por otro lado, la construcción industrializada y la construcción con ladrillo no están enfrentadas, si no que pueden ir de la mano.
Los fabricantes españoles de ladrillo cara vista han desarrollado en la última década numerosos sistemas cerámicos de envolventes eficientes, de montaje más rápido, con control de calidad en fábrica, y que a la vez mantienen la esencia de este material: versatilidad, durabilidad, resistencia e integración con el entorno.

¿Qué criterios deberían incorporarse al proponer una envolvente residencial?
Desde Hispalyt creemos en tres criterios. En primer lugar, la materialidad auténtica: elegir materiales, que respondan con eficiencia energética, aislamiento acústico, resistencia al fuego y un envejecimiento que le aporte valor al edificio. En segundo lugar, una industrialización sin pérdida de diversidad arquitectónica: usar sistemas industrializados que permitan personalización, textura, color, y evitar la repetición gráfica indiscriminada. Y, por último, relación urbana y contexto: concebir la fachada no solo como imagen aislada, sino como parte de la ciudad, capaz de envejecer, dialogar con el entorno, aportar escala humana. Si colocamos el material en el centro, el resultado deja de ser un cartel y se convierte en arquitectura.
Fachadas cara vista: ecosistema completo
Hispalyt desarrolla la campaña “Fachadas cara vista: ecosistema completo” cuyo objetivo es mostrar las prestaciones y ventajas de las fachadas de ladrillo cerámico cara vista frente a otras soluciones.




