Cuando se trata de mejorar el aislamiento térmico de una casa o edificio, seguro que has oído hablar del famoso sistema SATE, esas “capas” que se colocan por fuera para que dentro no se escape ni un poquito de calor o frío. Pero, ¿qué materiales se esconden detrás de este sistema? En este artículo vamos a darle respuesta a esta interrogante, centrándonos en los tres protagonistas principales del SATE: el EPS, el XPS y la lana mineral.
Como parte de nuestro compromiso de darte información verídica nos pusimos en contacto con la empresa Hormuk, expertos en la instalación de sistemas SATE en España, quienes nos aclararon las dudas y nos compartieron detalles prácticos sobre cada material. Gracias a su experiencia, podemos ofrecerte una visión más útil, sin dejar de lado los aspectos técnicos.
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ToggleEPS: el clásico que nunca pasa de moda
El poliestireno expandido o EPS, es probablemente el más conocido y utilizado. Se trata de esas placas blancas ligeras que parecen de corcho, pero con propiedades térmicas mucho mejores. Está formado por pequeñas perlas de poliestireno que se expanden con vapor y crean un “acolchado” lleno de aire que aísla perfectamente el calor y el frío.
Una de sus grandes ventajas es que es barato y fácil de manejar. Se corta sin complicaciones, se pega a la pared y listo. Para muchos proyectos de rehabilitación o nuevas construcciones, el EPS es la primera opción porque combina rendimiento y buen precio. Eso sí, no es muy resistente al agua ni a las cargas pesadas, por lo que no conviene usarlo en zonas donde esté en contacto directo con humedad constante o que deban aguantar peso.
XPS: cuando necesitas resistencia extra
El poliestireno extruido, conocido como XPS, es como el hermano mayor y más fuerte del EPS. Su proceso de fabricación le da una estructura más uniforme y densa, lo que se traduce en una mayor resistencia mecánica y mejor impermeabilidad. Esto significa que el XPS aguanta mucho mejor la humedad y es perfecto para lugares que sufren más desgaste, como los cimientos o las cubiertas.
Aunque es un poco más caro que el EPS, este material tiene sentido cuando la durabilidad está en primer plano o cuando el sistema de aislamiento debe responder a condiciones más exigentes. De nuevo, y según lo que nos contó Hormuk, la elección entre EPS o XPS suele ser una cuestión práctica basada en dónde y cómo se vaya a aplicar el SATE.
Lana mineral: el todoterreno natural
Ahora bien, si prefieres una opción más “natural” y con otras virtudes, la lana mineral (sobre todo la lana de roca) es fantástica. Se fabrica con fibras minerales que forman una especie de tela densa y con mucha capacidad para retener el aire. Eso le aporta un aislamiento térmico bueno, pero también un aislamiento acústico que el poliestireno no consigue igualar.
Además, la lana mineral es resistente al fuego y permite que las paredes “respiren”, ayudando a evitar problemas de humedad y condensación, algo que puede marcar la diferencia en viviendas en climas húmedos. Entre las opciones del SATE, la lana mineral es un poco más costosa y pesada, pero su equilibrio entre aislamiento, resistencia y seguridad le da un sitio privilegiado.
¿Cuál elegir? Consejos para no volverse loco
No hay un material perfecto que valga para todo sin excepción. Según la experiencia de Hormuk, la clave está en analizar las necesidades del edificio y el presupuesto. Por ejemplo, si buscas algo económico y efectivo, el EPS es la apuesta segura. Mientras que para proyectos con exigencias mayores, el XPS será la mejor inversión. Y si te preocupa la acústica, la seguridad contra incendios o la gestión de la humedad, la lana mineral debería estar en tu radar.
Al final, el sistema SATE funciona muy bien cuando el aislamiento se adapta a las condiciones reales y se instala con rigor. No hay trucos: buen material, mano de obra especializada y paciencia. Así, tu casa no solo estará calentita en invierno y fresca en verano, sino que lo harás de forma eficiente y sostenible.





