
En el marco de su liderazgo como presidenta del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), Marta Vall-llosera reflexiona sobre su vocación temprana por la arquitectura y su visión de la profesión en un mundo cambiante. Desde sus primeros años, el dibujo y la observación marcaron su camino hacia una carrera que, para ella, está profundamente ligada al bienestar social y al desarrollo sostenible. A lo largo de esta entrevista, explora su labor como defensora de una arquitectura atemporal, accesible y respetuosa con el entorno, a la vez que destaca los retos actuales como el cambio climático, la regeneración urbana y la integración de nuevas tecnologías en los procesos de diseño. Con una mirada enfocada en el futuro, Vall-llosera subraya la importancia de la colaboración entre los arquitectos, la sociedad y las administraciones públicas para asegurar un entorno construido más resiliente y equitativo.
¿Qué le llevó a elegir la arquitectura como profesión? ¿Hubo algún momento o experiencia que consolidara su vocación?
La verdad es que fue una vocación temprana. No tengo recuerdo de haberme planteado otra profesión. Siempre me gustó observar, imaginar y me gustaba dibujar.
¿Quiénes han sido sus referentes principales en arquitectura y en qué aspectos considera que han influido en su carrera? ¿Hay alguna obra o autor que le haya marcado particularmente?
Empecé la carrera en el año 1980 y, durante mi etapa de estudiante, tuve como referentes a los arquitectos españoles de ese momento, además de influencias de la arquitectura nórdica, portuguesa y japonesa. Me interesa especialmente una arquitectura atemporal, sobria, adaptada al lugar y al entorno. Estos valores están absolutamente vigentes en la actualidad.




