El Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) ha concedido la Medalla de Oro de la Arquitectura a José Ignacio Linazasoro, uno de los nombres esenciales de la arquitectura española contemporánea. El galardón, el máximo reconocimiento institucional del sector, distingue no solo una carrera extensa, sino una manera coherente de entender la disciplina como construcción intelectual, urbana y cultural.

La trayectoria de Linazasoro, nacido en San Sebastián en 1947, se ha desarrollado entre la docencia, la investigación y la práctica profesional. Formado en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, donde también se doctoró, ha ejercido una intensa labor académica como catedrático de Proyectos en distintas escuelas, especialmente en Madrid, donde ha sido una referencia para varias generaciones de arquitectos. Esa dimensión docente ha sido siempre inseparable de su trabajo proyectual, configurando una mirada crítica y profundamente reflexiva sobre la arquitectura.
Su obra construida destaca por una actitud serena y precisa frente a la ciudad. Lejos de gestos formales estridentes, Linazasoro ha defendido una arquitectura basada en la continuidad urbana, la claridad compositiva y la recuperación del valor del espacio público. Entre sus proyectos más reconocidos se encuentran intervenciones en entornos históricos y edificios de fuerte carga cívica, como la transformación del conjunto de las Escuelas Pías de Lavapiés en Madrid en centro cultural y universitario, una de sus obras más celebradas por su capacidad de diálogo entre ruina, memoria y contemporaneidad.
Una arquitectura que no busca imponerse, sino construir ciudad
A lo largo de su carrera, ha sido reconocido con numerosos premios y distinciones, y su obra ha sido objeto de estudio en publicaciones y exposiciones dentro y fuera de España. Sin embargo, la Medalla de Oro del CSCAE llega como síntesis de una trayectoria que ha influido de manera decisiva en la cultura arquitectónica española, tanto desde el aula como desde el proyecto construido.
El jurado valora especialmente su aportación al pensamiento arquitectónico, su compromiso con la ciudad y la calidad sostenida de una obra que ha sabido mantenerse fiel a unos principios propios, alejados de modas y centrados en la esencia del hecho arquitectónico.
Con este reconocimiento, la arquitectura española celebra a un autor que ha hecho de la precisión, la reflexión y el respeto por lo existente una forma de proyectar. Una obra que no busca imponerse, sino construir ciudad con inteligencia y tiempo.




