El proyecto del original Palacio de Correos y Telégrafos, de los arquitectos Palacios y Otamendi fue el ganador de un concurso convocado en 1904 para la construcción de un gran edificio que acogiese las principales instalaciones de dicho organismo, ocupando el solar antes perteneciente a los jardines del Buen Retiro, cuya desaparición se había programado en 1903. En su realización, y según relata la memoria (un manuscrito de Antonio Palacios y Joaquín
Otamendi), los arquitectos intentaron conjugar la monumentalidad que el edificio requería por su singular emplazamiento y su función representativa con una distribución racionalista del programa. Esta duplicidad en los planteamientos se reflejó en el diseño de las fachadas y de los espacios interiores, y así, para la imponente formalización externa, los autores aseguraban haberse inspirado en el Renacimiento español, que consideraban el estilo “más castizo”.




