Una utilización más intensiva de la madera se puede apreciar en las construcciones anglosajonas para las que la madera es la materia prima constructiva por excelencia, dada una mayor presencia de bosques de especies adecuadas a la construcción. El manifiesto de la escuela Bauhaus, cuya filosofía se basa en que “no existe una diferencia esencial entre el artista y el artesano”, y en que todas las artes se complementan, tuvo una importante resonancia entre los arquitectos escandinavos del siglo pasado. En los países nórdicos la artesanía primero, y el proceso fabril de las carpinterías después, tiene desde entonces una posición destacada.
Como materia prima renovable y reciclable, que requiere para su elaboración un mínimo consumo energético, la madera se erige en un material muy a tener en cuenta en construcciones que busquen producir un mínimo impacto ambiental. Los avances tecnológicos que han posibilitado su estabilización, protección y acabado, junto con una rentable producción en serie, permiten la obtención de unos productos cuyas prestaciones superan, en muchos casos, las de otros materiales. Como observación cabe destacar que, en la actualidad, son las civilizaciones más avanzadas las que usan más profusamente la madera tanto en sus estructuras y revestimientos como en sus carpinterías y mobiliario.




