Estos bloques son ajustables en espacio, ya que su composición permite no sólo que se construyan estas fases más o menos anchas, altas o largas, sino que además se pueden apilar y juntar para conseguir unas edificaciones de hasta dos o tres niveles de altura, aunque con una extensión del resto de las medidas infinita, pudiendo albergar en su interior desde una oficina o caseta de obra, hasta un gran complejo, como un colegio o una fábrica. Estas tipologías además requieren de sus propias instalaciones, como pueden ser preinstalaciones de aire acondicionado, fontanería, saneamientos, electricidad, comunicaciones, seguridad o prevención de incendios que, bajo petición, el fabricante instalará junto con el módulo.
Una construcción simple, de un único bloque cuyas dimensiones no superen las del medio de transporte requerido, pueden ser movidas de un lugar a otro, de una construcción a otra, sin necesidad de desmontarla, consiguiendo que las construcciones modulares tengan la posibilidad de establecerse de forma permanente o sean itinerantes, de forma que la empresa que la alquila o la compra al fabricante o proveedor, disponga de ella en sus distintas construcciones, modificando incluso su aspecto interior en pro de su adaptación para diferentes usos. Las dimensiones del módulo transportado no pueden superar ciertas medidas de ancho, largo y alto, que supondrían la necesidad de un transporte especial con el consiguiente incremento del valor del módulo. Por esta misma razón, algunos módulos requieren la planificación desde fábrica de un montaje tipo kit. Los prefabricados modulares incorporan, bajo petición, preinstalaciones de aire acondicionado, fontanería y saneamiento, todo tipo de redes e instalaciones que cumplen en todo momento las exigencias REBT y NBE, como instalaciones eléctricas, red de voz y datos (cableado de fibra óptica, recepción vía satélite y sistemas WIFI) redes de detección y extinción de incendios, redes de detección de intrusos, entre otras.




