En la última década, la sociedad española se ha dado cuenta de la importancia que hoy tiene la arquitectura, capaz de
cambiar costumbres y hacer atractivo lo que no lo es. Ejemplos como el de la ciudad de Bilbao, con el Museo Guggenheim de Gehry Partners a la cabeza, o el más reciente y novedoso punto en el itinerario turístico en Barcelona, la Torre Agbar de Jean Nouvel, que roba tiempo de visita a otras obras ya tradicionales y clásicas en los recorridos turísticos, como las obras de Gaudí. En definitiva, nos hemos dado cuenta que modernizando y mejorando nuestras obras arquitectónicas, conseguimos dinamizar la actividad económica de cada zona donde éstas se desarrollan.
España adquirió importancia como centro internacional de experimentación arquitectónica desde la celebración de una exposición en torno a La Sagrada Familia de Gaudí en Barcelona, en el año 1966. Más recientemente, exposiciones que destacan el trabajo de importantes arquitectos españoles como Santiago Calatrava, Enric Miralles o Ábalos & Herreros, demuestran que el país ha producido algunas de las voces más escuchadas de la arquitectura contemporánea. La impresionante oleada de construcción en España depende tanto del talento de sus propios arquitectos, como de la experiencia de los profesionales extranjeros que han decidido expresar y compartir en España sus ideas, y de las constantes colaboraciones en grandes proyectos que ambos grupos abarcan.




