



La nueva sede de Extrusax en Sax (Alicante) supone un salto cualitativo en arquitectura corporativa. El proyecto, diseñado por Noormal Studio junto a Amat y Maestre Ingeniería, convierte el aluminio —material estrella de la compañía— en protagonista de una envolvente innovadora y funcional. La fachada de doble piel, formada por 107 lamas retroiluminadas de hasta 12 metros, responde al reto climático de la orientación oeste, tamizando la luz solar y generando un efecto cambiante a lo largo del día.
Gracias a la geometría en forma de estrella y a la iluminación LED indirecta, el edificio se transforma en un volumen vivo y vibrante. Visible desde la autovía Madrid-Alicante, la sede actúa como escaparate estratégico y símbolo de la capacidad técnica e industrial de Extrusax.
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ToggleInteriores biofílicos y sostenibles
El proyecto apuesta por el bienestar laboral mediante un diseño biofílico que integra naturaleza, luz y materiales responsables. El corazón del edificio es un atrio central con lucernario cenital que acoge un jardín vertical de 11 metros, acompañado de vegetación natural en la base. Este pulmón verde aporta humedad, confort acústico y una atmósfera más saludable para los trabajadores.
Los interiores se han diseñado con criterios de sostenibilidad y eficiencia. Techos acústicos de PET reciclado, cerámica de gran formato y mobiliario a medida en roble natural refuerzan una estética cálida y consciente. La continuidad visual a 2,30 metros en todo el edificio garantiza orden y armonía, mientras la climatización de última generación y la iluminación técnica optimizan el confort diario.
Conexión entre empresa y arquitectura
Con una superficie de 915 m², la nueva sede de Extrusax está pensada para acoger a 25 empleados de oficina, conectando física y simbólicamente con la planta de producción a través de una pasarela directa. Este gesto refuerza el vínculo entre el diseño arquitectónico y el proceso industrial de la empresa.
Noormal Studio ha logrado traducir la identidad de Extrusax en un proyecto donde precisión industrial y sensibilidad natural conviven. La sede se erige no solo como centro operativo, sino también como declaración de innovación, sostenibilidad y orgullo de producto. Una arquitectura viva que refleja la capacidad del aluminio para ir más allá de lo técnico y convertirse en lenguaje estético y emocional.




