La firma italiana Ilva, reconocida internacionalmente por su innovación en barnices ecológicos para madera, ha colaborado en un ambicioso proyecto liderado por el artista y arquitecto colombiano Fermín Ovalle. Esta alianza ha dado lugar a una intervención arquitectónica que se distingue por su enfoque en la sostenibilidad, la estética y la integración respetuosa con el entorno natural.
Tabla de contenido
ToggleFermín Ovalle: Del diagnóstico a la creación
Fermín Ovalle, nacido en Colombia, inició su trayectoria en el campo de la medicina como radiógrafo. Sin embargo, su inquietud creativa lo llevó a transitar hacia el mundo del arte y la arquitectura, donde ha desarrollado un lenguaje propio que fusiona geometría, color, luz y percepción espacial. Desde su estudio, Fermín Ovalle Studio, ha impulsado propuestas que abordan la arquitectura como una experiencia sensorial y emocional, orientada a generar un diálogo entre la obra y su entorno.
En este proyecto, Ovalle plantea una visión de la arquitectura como arte vivo: un objeto diseñado no solo para ser habitado, sino también para ser contemplado y experimentado. Su estructura, compuesta por seis planos de distintos colores, interactúa con la luz natural, generando una paleta cambiante de tonalidades y formas que evolucionan a lo largo del día.
Una intervención que conecta con el paisaje
Más que una pieza escultórica o arquitectónica convencional, la obra representa una estructura viva que respira junto al entorno. La instalación se ha concebido para captar la riqueza visual del paisaje exterior y trasladarla al interior del espacio, favoreciendo una conexión profunda entre arquitectura y naturaleza. Este planteamiento responde a una corriente creciente en el diseño contemporáneo: la necesidad de crear espacios que fomenten el bienestar, la sostenibilidad y la armonía ambiental.
El desarrollo técnico de la obra ha estado a cargo de Canospina Ingeniería, mientras que el proyecto global ha sido diseñado por el estudio Rodríguez Valencia Arquitectos, con el acompañamiento en interiorismo del equipo de David Restrepo & Cía. Todos ellos comparten una misma filosofía: impulsar una arquitectura sostenible que combine innovación, funcionalidad y respeto medioambiental.
Barnices BIO-Paint de Ilva: protección sostenible y diseño saludable
Uno de los aspectos clave del proyecto ha sido el uso de los barnices BIO-Paint de Ilva, una línea de productos de última generación, desarrollados con materias primas de fuentes bio-renovables. Estos barnices están libres de disolventes aromáticos y metales pesados, cumpliendo con la exigente normativa EN 71/3:2013, aplicable incluso a juguetes infantiles.
Además de su alto rendimiento técnico en términos de resistencia, durabilidad y acabado, los barnices BIO-Paint cuentan con la certificación GreenGuard Gold, que garantiza bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COVs), contribuyendo a mejorar la calidad del aire interior. Este aspecto cobra especial relevancia en un contexto donde la salud y la sostenibilidad son factores prioritarios en la elección de materiales para arquitectura y diseño de interiores.
Certificación EDGE Advanced: aval internacional a la sostenibilidad
El proyecto ha sido distinguido con la prestigiosa certificación EDGE Advanced, que reconoce edificaciones que logran una significativa reducción en el consumo de energía, agua y materiales. Esta certificación, promovida por la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial, destaca el impacto positivo del proyecto en términos de eficiencia energética y construcción responsable.
El reconocimiento EDGE no solo valida la dimensión técnica del proyecto, sino que también consolida su carácter como referente en arquitectura sostenible en Latinoamérica. La colaboración entre Ilva y Fermín Ovalle se posiciona así como un ejemplo de cómo el arte, la tecnología y el compromiso ambiental pueden converger en propuestas de alto valor estético y funcional.




