El estudio Huma Arquitectura ha firmado la rehabilitación sostenible de la Batería de San Leandro, en la dársena de Cartagena, que recupera el carácter de esta fortificación del siglo XVIII y la convierte en un museo habitable. Aprobado por la Dirección General de Patrimonio de Murcia, el proyecto conserva la esencia de la arquitectura camuflada y abre al público un recorrido por sus estancias y por sus cubiertas.
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ToggleUna pieza clave de la defensa de Cartagena
La Batería de San Leandro forma parte del plan estratégico que dirigió el ingeniero militar Esteban de Panón entre 1739 y 1743 para proteger la ciudad, capital del Departamento Marítimo del Mediterráneo. Su aspecto actual procede de las reformas del siglo XIX, impulsadas por el ingeniero Francisco Ramos y Bascuñana, que incorporaron los avances militares de la época y dejaron el fuerte acasamatado con un sistema de bóvedas a prueba.
Conservar la esencia: macizo, hueco y arquitectura camuflada
El proyecto parte de un criterio claro: mantener la proporción entre macizo y hueco y preservar la idea de arquitectura camuflada. Para ello se ha respetado la traza de los muros exteriores y se han recuperado los tramos que estaban ocultos bajo tierra.
Los muros, verticales o ligeramente inclinados, están construidos con mortero de cal. El exceso de cal en los enlucidos evitaba las humedades y fija la pátina del paso del tiempo. La intervención se ha limitado a limpiarlos y tratarlos con barnices incoloros, de modo que se conserve el mestizaje cromático que cuenta la historia de la batería.
En el exterior se ha recuperado el manto de tierra superior, fijado con plantación autóctona, que devuelve a la fortificación su carácter de arquitectura bajo tierra.
Ventilación e iluminación como estrategia sostenible
La sostenibilidad se resuelve desde dos decisiones del proyecto:
- Ventilación recuperada. Los antiguos polvorines recuperan su sistema original: un suelo elevado con cámara de aire, formado por tablones de madera de pino sobre cabios, que continúa en las paredes con piezas sujetas mediante clavijas de madera. Priorizar este sistema garantiza la circulación del aire y un ambiente agradable en temperatura y humedad para la visita.
- Luz cuidada, sin perder la oscuridad. El interior mantiene la noción de espacio subterráneo, estrecho y oscuro. El recorrido museístico se guía con una iluminación cálida perimetral de led continuo en el suelo, y el espacio recibe luz natural por las aperturas existentes y por huecos superiores concebidos como pozos de luz.
Un paseo por las cubiertas
La intervención culmina con la recuperación de las barbetas de la cubierta mediante un recorrido panorámico, un promenade arquitectónico, desde el que se contempla con seguridad toda la dársena de la bahía de Cartagena. El agua, enclave privilegiado de la batería, se convierte así en parte de la experiencia.
Fotos créditos Davif Frutos




