
Cada vez son más los edificios que gestionan su propia energía y redefinen el papel del ACS en la arquitectura moderna. El sector de las calderas y la producción de agua caliente sanitaria ha experimentado una evolución constante pero apenas perceptible para el consumidor final, aunque definitiva para la forma de consumir energía en los edificios.
Sistemas conectados, aerotermia, combustibles renovables como el biogás etc., han hecho posible una transformación profunda que trae como resultado permitir ahorrar energía y mantener el confort sin apenas esfuerzo de la mano de instalaciones más eficientes, sostenibles e invisibles.




