Cruz y Ortiz, reconocidos con el Premio Nacional de Arquitectura 2025

El estudio sevillano, fundado por Antonio Cruz y Antonio Ortiz en 1974, recibe el máximo reconocimiento nacional por más de cinco décadas de trabajo, marcadas por la calidad de sus edificios públicos, su proyección internacional y una manera de entender la arquitectura que integra diseño, construcción y funcionalidad.

Más de cinco décadas de trabajo, numerosos proyectos de referencia y una presencia consolidada en el panorama internacional respaldan el reconocimiento que acaba de recibir Cruz y Ortiz Arquitectos. El estudio fundado por Antonio Cruz Villalón y Antonio Ortiz García ha sido distinguido con el Premio Nacional de Arquitectura 2025, concedido por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y anunciado el pasado 4 de noviembre. Un galardón, dotado con 60.000 euros, que reconoce una trayectoria especialmente vinculada a la arquitectura pública y a la transformación de los espacios urbanos.

El jurado ha definido su trabajo como una de las aportaciones más destacadas y continuadas de la arquitectura española contemporánea, poniendo en valor una carrera que ha sabido evolucionar desde sus primeras intervenciones residenciales hasta proyectos de gran complejidad técnica y alcance internacional. Más allá de la dimensión de sus obras, el reconocimiento atiende a una forma de ejercer la profesión en la que la calidad arquitectónica, la responsabilidad pública y el conocimiento constructivo mantienen un equilibrio constante.

Una arquitectura que combina forma, construcción y uso

Entre los aspectos que explican la decisión del jurado se encuentra la capacidad del estudio para desarrollar edificios públicos de gran calidad, en los que la claridad de las soluciones arquitectónicas se traduce en espacios funcionales y bien organizados. Su trabajo parte de una premisa fundamental: la arquitectura debe responder al uso para el que ha sido concebida y, al mismo tiempo, contribuir positivamente al entorno en el que se integra.

Esta manera de proyectar se reconoce en edificios de diferentes escalas y tipologías. Desde estaciones ferroviarias hasta museos, instalaciones deportivas o centros universitarios, Cruz y Ortiz han demostrado una especial capacidad para interpretar cada programa y resolver sus exigencias sin recurrir a soluciones formales innecesarias. La precisión constructiva y la atención a la organización espacial son elementos recurrentes en sus proyectos.

El fallo también destaca su defensa del arquitecto como figura capaz de mantener una visión global del proceso edificatorio. En un sector cada vez más especializado, donde intervienen numerosos profesionales y disciplinas técnicas, ambos arquitectos han defendido la importancia de coordinar las diferentes partes del proyecto para garantizar la coherencia entre diseño, construcción y funcionamiento.

A esta dimensión se suma su contribución a la enseñanza y difusión del conocimiento arquitectónico, otro de los méritos reconocidos por el jurado y que ha permitido extender su influencia más allá de su propia obra construida.

De Sevilla a la arquitectura internacional 

Antonio Cruz (Sevilla, 1948) y Antonio Ortiz (Sevilla, 1947) se formaron en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, donde finalizaron sus estudios en 1971. Tres años después fundaron su estudio en Sevilla, ciudad desde la que comenzaron a desarrollar una práctica profesional que progresivamente alcanzaría una dimensión internacional.

Entre sus primeros trabajos destaca el conjunto residencial de la calle Doña María Coronel, en Sevilla, una intervención que refleja su capacidad para trabajar en entornos urbanos históricos desde una perspectiva contemporánea. Su relación con la ciudad existente, la escala de las edificaciones y la resolución de los espacios residenciales anticipaban algunos de los principios que posteriormente desarrollarían en proyectos de mayor envergadura.

Oficinas para Banco Santander, Santander

Uno de los grandes hitos de su carrera llegó con la Estación de Santa Justa, en Sevilla, proyectada con motivo de la llegada de la alta velocidad ferroviaria a la ciudad. El edificio constituye un ejemplo de cómo una infraestructura de transporte puede resolver un programa de gran complejidad mediante una organización espacial clara, atendiendo a los recorridos, la iluminación y la circulación de los viajeros. Esta obra les valió el Premio Nacional de Arquitectura en 1993, cuando el galardón se concedía a proyectos concretos y no a trayectorias profesionales.

Estación ferroviaria de Basilea, en Suiza

Su experiencia en este ámbito también se ha trasladado a otros contextos internacionales, como la estación ferroviaria de Basilea, en Suiza, donde volvieron a enfrentarse a las exigencias funcionales y técnicas propias de las grandes infraestructuras de transporte.

El Rijksmuseum y la rehabilitación del patrimonio

Otro de los proyectos fundamentales para comprender la trayectoria del estudio es la renovación y ampliación del Rijksmuseum de Ámsterdam, finalizada en 2013. La intervención planteó un importante desafío: actualizar uno de los museos más emblemáticos de Europa, diseñado originalmente por Pierre Cuypers en el siglo XIX, sin perder su identidad arquitectónica.

Rijksmuseum

La propuesta permitió recuperar la organización original del edificio, devolver protagonismo a su eje central y reorganizar los espacios expositivos y de circulación para adaptarlos a las necesidades de una institución museística contemporánea. La actuación combinó la recuperación de elementos históricos con nuevas soluciones funcionales, técnicas y espaciales, demostrando que la rehabilitación patrimonial puede incorporar nuevas necesidades sin renunciar a los valores del edificio existente.

El proyecto obtuvo importantes reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio de Arquitectura Española Internacional y el Premio Europeo AADIPA de Intervención en el Patrimonio Arquitectónico, consolidando la presencia del estudio en el ámbito de la rehabilitación y la arquitectura cultural.

Grandes equipamientos y espacios colectivos

La diversidad de su producción también se aprecia en el ámbito deportivo. El Estadio Olímpico de La Cartuja, en Sevilla, es uno de los ejemplos más representativos de su capacidad para proyectar grandes instalaciones destinadas a acontecimientos multitudinarios. A este trabajo se suma la transformación del antiguo Estadio de la Comunidad de Madrid, La Peineta, en el actual Riyadh Air Metropolitano, un proyecto que exigió adaptar la infraestructura original a las necesidades de un estadio de fútbol de gran capacidad.

Riyadh Air Metropolitano

En el ámbito educativo destacan la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla y el Campus de Ciencias de la Salud de la Universidad de Granada. Ambos proyectos reflejan su atención a los espacios destinados al aprendizaje y la investigación, donde la organización de las circulaciones, la iluminación y las zonas comunes resulta determinante para favorecer el desarrollo de las actividades universitarias.

Esta variedad de encargos permite apreciar una de las principales cualidades de Cruz y Ortiz: su capacidad para responder a programas muy diferentes sin perder la coherencia de su pensamiento arquitectónico.

La transmisión del conocimiento como parte de su legado

La actividad de ambos arquitectos también ha estado vinculada a la docencia y a la difusión de la arquitectura. Han participado como profesores invitados en instituciones como los politécnicos de Zúrich, Lausana y Delft, así como en universidades internacionales de referencia como Harvard, Cornell y Columbia. Desde 2004 son profesores honorarios de la Universidad de Sevilla.

Su labor académica, junto con la creación de la Cátedra Blanca de Sevilla, ha contribuido a compartir su experiencia profesional y acercar su manera de entender el proyecto arquitectónico a nuevas generaciones de profesionales.

Con este reconocimiento, Cruz y Ortiz Arquitectos suman un nuevo hito a una trayectoria que ya había sido distinguida con numerosos premios nacionales e internacionales. Más de cincuenta años después de la fundación del estudio, el Premio Nacional de Arquitectura reconoce una forma de entender la profesión basada en el rigor, la capacidad de adaptación y el compromiso con el entorno construido.

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