El proyecto de Javier Prieto Arquitectos en Teruel surge de la necesidad de resolver un edificio fuera de ordenación que fragmentaba la trama urbana del barrio. La intervención no solo mejora la circulación peatonal, sino que también recupera espacio público, articulando la manzana y conectando los diferentes frentes de la parcela.
La edificación se concibe como un puente urbano, capaz de cerrar vacíos existentes y facilitar la integración del barrio. Esta estrategia urbana permite que los peatones puedan transitar libremente entre calles y plazas, mejorando la calidad de vida y fomentando la interacción social. Además, se establece un equilibrio entre la privacidad de las viviendas y la apertura hacia el entorno urbano, generando un diálogo entre lo público y lo privado.
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ToggleDiseño escalonado y distribución interior
La disparidad de cotas entre la calle Carretera de Alcañiz y la Plaza San Damián se resuelve mediante un volumen escalonado, que adapta la geometría del edificio a la pendiente existente. Esta estrategia permite orientar las estancias principales y terrazas hacia el exterior, garantizando vistas al entorno y máxima iluminación natural.
En cuanto a la distribución, se prioriza la diferenciación de usos: las zonas de noche se orientan al patio interior, proporcionando tranquilidad y privacidad, mientras que las zonas de día abren sus espacios hacia el barrio, creando relaciones visuales y espaciales con el entorno urbano. La disposición continua de las fachadas facilita la conexión funcional entre estancias, ofreciendo flexibilidad para adaptarse a las necesidades de cada usuario.
Asimismo, los núcleos de comunicación y las zonas húmedas se agrupan de manera estratégica para optimizar el uso de instalaciones y minimizar el consumo energético, cumpliendo con criterios de eficiencia y sostenibilidad en edificios residenciales.
Materiales, fachadas y eficiencia constructiva
La integración en el barrio se refuerza mediante la elección de materiales que dialogan con la arquitectura existente. Se utilizan paneles prefabricados de hormigón texturizado y coloreado en masa, que simulan el ladrillo caravista tradicional, ofreciendo un acabado contemporáneo y industrializable.
La alternancia de paneles horizontales y verticales genera un juego de sombras y texturas que aporta dinamismo a la fachada y contribuye a la percepción de un edificio en armonía con el sol y el entorno. Además, se combinan soluciones de aislamiento térmico por el exterior con acabado acrílico, garantizando eficiencia energética y confort interior.
Espacios públicos y urbanismo integrado
El proyecto también aborda la mejora del entorno urbano. Se urbanizan los viales perimetrales, se crean espacios porticados para uso público y se proyecta una escalinata que conecta diferentes cotas de la parcela. Esta intervención no solo facilita la circulación peatonal, sino que también crea espacios urbanos atractivos, promoviendo la sociabilidad y la cohesión del barrio.
La escalinata, con su antepecho que funciona como balcón hacia la plaza, se integra en el lenguaje material de la ciudad, generando un diálogo visual y funcional con la edificación existente y fortaleciendo la identidad del barrio.
Conclusión: un edificio que conecta y transforma
El edificio residencial en Teruel proyectado por Javier Prieto Arquitectos demuestra cómo la arquitectura contemporánea puede integrarse en contextos históricos respetando la trama urbana y respondiendo a las necesidades de sus habitantes. Gracias a su volumetría escalonada, la disposición flexible de los espacios interiores, la elección de materiales sostenibles y la intervención en el espacio público, el proyecto recupera la manzana urbana y mejora la calidad de vida del barrio.
Con esta intervención, Teruel suma un ejemplo de arquitectura residencial que combina sostenibilidad, integración urbana y diseño flexible, reforzando el compromiso de la ciudad con un desarrollo urbano equilibrado y funcional.









