Edificio Villarán (Lima, Perú) / Capilla Vallejo +Roberto Añaños Arquitectos

Inspirada en los balcones del centro histórico, y en algunas arquitecturas limeñas de mediados del siglo XX, se propone una celosía practicable que protege las terrazas del edificio. De este modo se singulariza la intervención pero con un elemento inmerso en la tradición de la ciudad y para nada ajeno a ella, o importado de la moda global. Se consiguen además ventajas en cuanto a privacidad de las viviendas, una composición abstracta de mayor escala que la arquitectura doméstica habitual, confiriendo al edificio una mayor presencia y prestigio en el entorno. Para contribuir a ello también se eleva ligeramente la cota del lobby al que se accede mediante un plano inclinado.
El ingreso peatonal resulta así ligeramente ascendente atravesando la zona verde de cortesía para llegar, ya a cubierto, a encontrarse con las escaleras que suben del estacionamiento y posteriormente al lobby general del edificio, un amplio espacio representativo, una zona de conserje y otra de estancia y espera con vistas a la Avenida Villarán.
El ingreso de vehículos se puede realizar mediante una rampa que llega a semisótano de 8 plazas, 6 y una doble o un elevador que transporta los vehículos a un sótano con capacidad para 6 plazas dobles que corresponderían a los apartamentos que necesitan tres plazas. De este modo, se asegura que a cada vivienda se le adjudica, al menos, una plaza en semisótano sin necesidad de elevador. Las puertas de este elevador se panelan de la misma celosía móvil que la fachada principal, y hace de contrapunto de éste para crear un alzado cambiante, y permanentemente diferente, en función de las zonas de terraza que los propietarios quieran dejar abiertas total o parcialmente.
Las plantas superiores se distribuyen de tal manera que en todos hay un gran apartamento junto con otro tipo dúplex. Esta distribución en planta permite la racionalización de las superficies y genera la posibilidad del disfrute de espacios de doble altura. Las azoteas también se ajardinan, utilizándose para el uso de los propietarios de las plantas inferiores.
El alzado posterior, descuidado en muchas arquitecturas contemporáneas, en este caso se plantea desde el rigor de la estructura, que manifiesta todo su carácter sin permitir concesiones a modas efímeras. El vidrio modulado, de este modo, queda protegido por una celosía prefabricada.

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