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Edificios que han revolucionado la arquitectura moderna

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El diseño de edificios de oficinas, museos, aeropuertos, estaciones de tren, hogares…, no siempre tienen por qué ser extravagantes o revolucionarios. Es más, la gran parte de la arquitectura que nos rodea es simple y llanamente edificios que sirven para que las ciudades crezcan. No obstante, de año a año, y en los últimos tiempos cada vez es más habitual, surge un edificio que destaca por llamar la atención internacionalmente, desviándose de los edificios colectivos y buscando una nueva dirección, revolucionando la arquitectura moderna.

Las obras más destacadas de la arquitectura moderna

The Shed (2019): Diller Scofidio + Renfro y David Rockwell son los creadores de este edificio que reinventa el espacio expositivo ubicando un gran contenedor sobre ruedas que permite que se amplíe y se reduzca el espacio a demanda. Una burbuja colosal, fabricada en materiales traslúcidos se asiente sobre unas enormes ruedas de ferrocarril de tal manera que, como se ha indicado, puede desplazarse creando un espacio multifuncional que puede moverse únicamente con la fuerza de un coche. El objetivo primordial es crear un edificio flexible.

Museo Nacional de Qatar (2019): obra de Jean Nouvel este revolucionario contenedor, destaca por un exterior que cuenta con cerca de 539 discos y 76,000 elementos de revestimiento estampados. Mientras tanto, el interior gira y los techos suben y bajan logrando sorprender a los visitantes en cualquier momento.  Este edificio toma forma de rosa del desierto, cristalización en capas de minerales que se da en el desierto.

Elbphilharmonie Hamburg (2017): esta construcción, obra del estudio Herzog & de Meuron, puso a la ciudad de Hamburgo en la vanguardia de la arquitectura. Gracias a este proyecto se reutiliza unos antiguos almacenes portuarios logrando un efecto sorprendente. El vidrio cubre completamente la parte superior de la estructura, mientras que la base del diseño de Herzog & de Meuron es un edificio de ladrillos que fue un antiguo almacén construido en 1963.

Louvre Abu Dabi (2017): Juan Nouvel fue el encargado en desarrollar lo que, sin duda, sería un hito para una ciudad que aún a mediados del pasado siglo no tenía ni electricidad o agua corriente. Basado en el símbolo de la arquitectura árabe, la cúpula, aquí se transforma en un doble domo de 180 m de diámetro que ofrece una geometría horizontal radial que ofrece sombras interrumpidas con rayos de luz.

Apple Park (2017): considerado como el ejemplo de diseño de empresa del futuro. Foster&Partners ahonda en un concepto donde el límite entre construcción y naturaleza se desvanece. El edificio principal, en forma de anillo, funciona totalmente sostenible, que además de paneles solares, también cuenta con innovadores sistemas de ventilación que canalizar el aire y le permiten “respirar”, al igual que gracias a unos sensores lo mantienen a una temperatura constante.

The Oculus (2016): obra del no menos controvertido arquitecto Santiago Calatrava, este edificio no deja indiferente a nadie. Acero, hormigón, piedra y cristal, hacen que se cree una imagen de ligereza y dinamismo que en este proyecto se asemeja a un pájaro levantando el vuelo.

Torre de Shanghái (2015): Gensler, esta firma de diseño y arquitectura, fue la encargada de diseñar esta torre de 631,85 m de altura. Se trata del edificio más alto de China, el segundo más alto del mundo, la plataforma de observación más alta del mundo y el segundo sistema de ascensor más rápido. Pero lo que realmente llama la atención es su diseño exterior, asimétrico, con esquinas redondeadas y perfil cónico que está especialmente diseñada para que resista los potentes vientos de la zona.

Fundación Louis Vuitton (2014): destacar en París no es tarea fácil, sin embargo para Frank Gehry lo logró con creces con el diseño de la Fundación Louis Vuitton. Entre los árboles y césped del Bois de Boulogne emerge esta estructura de cristal, como si de un invernadero de vidrio de los jardines clásicos franceses se tratase. Pero además de este espacio se diseñó otro museo dentro del museo, con materiales más pesados, consiguiendo una dicotomía que funciona a la perfección.


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