Cu4Arquitectura integra un arco de medio punto rebajado del siglo XVII y los muros originales de piedra en una vivienda familiar en Mislata pensada desde la luz natural, los materiales saludables y la experiencia de los sentidos
La reforma convierte una antigua casa de pueblo, usada durante décadas como local comercial, en un hogar articulado en torno a un patio central que se abre completamente al interior

Bajo las capas blancas de una antigua casa de pueblo convertida durante décadas en bajo comercial, CU4 Arquitectura encontró el punto de partida de una vivienda completamente nueva: un arco de medio punto rebajado, muros originales de piedra y una estructura doméstica que permitía leer la memoria material del inmueble. El estudio valenciano ha transformado esta construcción del casco histórico de Mislata en una casa familiar articulada en torno al bienestar, la luz natural, la textura de los materiales, el sonido del agua y una relación continua entre interior y exterior.
El proyecto parte de una situación aparentemente poco prometedora. La planta baja había funcionado como local comercial, una antigua tienda de telas conocida en el entorno, mientras que la vivienda superior respondía a una distribución compartimentada, con estancias oscuras y muy poca conexión con el exterior. A simple vista, la casa apenas mostraba indicios de su valor histórico. “Cuando la vimos por primera vez, no se percibía el arco, ni los muros de piedra, ni la cubierta inclinada. Estaba todo oculto bajo reformas posteriores. Fue durante las catas arqueológicas cuando empezaron a aparecer esos elementos y entendimos que ahí estaba la oportunidad de hacer una casa realmente especial”, explica Anna Ferrer, de CU4 Arquitectura.
La vivienda se sitúa en el Núcleo Histórico Tradicional de Mislata, un ámbito con calificación de Bien de Relevancia Local, lo que motivó la realización de un estudio arqueológico de paramentos. El informe sitúa el arco de medio punto rebajado entre los siglos XVII y XVIII y lo vincula a la fase original del inmueble, descrita como una casa tradicional valenciana “a dos mans”.
Frente a la posibilidad de documentar los hallazgos y volver a cubrirlos, CU4 Arquitectura decidió dejarlos vistos e integrarlos en la nueva vivienda. Esa decisión obligó a reorganizar parte del proyecto para que el arco y los muros originales no aparecieran como piezas aisladas, sino como parte activa de la casa. “Por normativa podíamos haber documentado los muros y volver a taparlos siguiendo determinadas instrucciones, pero entendimos que el valor de la vivienda estaba precisamente ahí. No se trataba solo de conservar, sino de poner en valor lo que la casa había guardado durante años”, señala Manuel Martín de CU4 Arquitectura.

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ToggleUna casa diseñada para los sentidos
La recuperación de esos elementos históricos se prolonga en una forma de proyectar presente en toda la vivienda. Para CU4 Arquitectura, la casa no debía resolverse únicamente desde la distribución o la imagen, sino desde una experiencia completa de bienestar.
La intervención cuida la luz, el sonido, la textura, la temperatura, la humedad ambiental y el contacto cotidiano con los materiales. La piedra original de los muros convive con nueva piedra natural en la cocina y los baños buscada y elegida por los dueños; la madera maciza aporta calidez; las pinturas de arcilla en techos y paredes contribuyen a regular la humedad relativa del ambiente; y la climatización se canaliza para garantizar el confort sin interferir en la lectura limpia de los espacios.
“Para nosotros era muy importante diseñar no solo para la vista, sino para todos los sentidos. Que la casa fuera bonita, sí, pero también que se pudiera tocar, escuchar y vivir con calma. Hay un trabajo muy importante de materiales respetuosos con las personas y con el planeta”, explica Anna Ferrer.
Esa idea se hace especialmente visible en el patio. Una pequeña fuente integrada introduce el sonido del agua en la vida diaria de la vivienda. No funciona como un gesto decorativo, sino como parte de una arquitectura pensada para construir una atmósfera serena, táctil y saludable. También el pavimento del patio responde a esa doble condición estética y técnica. Aparentemente tradicional, por su acabado de barro cocido, está resuelto como un pavimento técnico flotante sobre cubierta, de manera que el agua se filtra por las juntas y se evacua sin comprometer el interior de la casa.
“Para conseguir una solución tan limpia hay mucho detalle constructivo detrás. El patio parece muy sencillo, pero todo está pensado para que funcione bien, para que se pueda abrir completamente y para que la casa se amplíe sin perder confort”, añade la arquitecta. “Además, el pavimento del patio se introduce también en el interior de la vivienda, dando mayor sensación de amplitud y pudiendo aprovechar todo el ancho de la parcela”, explica el arquitecto.

Luz natural para evitar la vivienda pasillo
Uno de los principales retos del proyecto era transformar un bajo estrecho, oscuro y compartimentado en una vivienda luminosa. La casa original contaba con huecos pequeños y, al encontrarse en un entorno histórico, no era posible abrir ventanas libremente ni alterar la composición de fachada sin atender a criterios patrimoniales. La respuesta de CU4 Arquitectura fue organizar la planta baja mediante una secuencia de estancias transversales, continuas y fluidas, capaces de ocupar todo el ancho de la parcela. Así, el paso entre salón, comedor, cocina y patio no se resuelve como un corredor, sino como una sucesión de espacios conectados.
El patio central se convierte en la principal herramienta para introducir luz natural y amplitud. Sus ventanales de suelo a techo se abren completamente, de modo que el exterior se incorpora al interior y la vivienda gana una estancia más. “Queríamos evitar la sensación de vivienda pasillo. Por eso planteamos estancias transversales y continuas, donde el patio no se percibe como un límite, sino como una prolongación de la casa”, explica Martín.
La luz también se trabaja en vertical. Un lucernario situado sobre la escalera y un trámex en la planta superior permiten que la claridad descienda desde las zonas altas hacia las plantas inferiores. De esta manera, incluso puntos interiores sin ventana directa reciben luz natural. “Es como una cascada de luz. Conseguimos que la luz de la planta superior llegue a la primera y que desde ahí caiga también hacia la planta baja”, apunta la arquitecta.

El patio como habitación exterior
La voluntad de los propietarios era vivir en una casa en la que pudieran sentirse dentro y fuera al mismo tiempo. Mislata es su pueblo y poder rehabilitar una vivienda en su casco histórico tenía un significado especial para ellos. Buscaban una vivienda familiar conectada con el exterior, pero situada en el corazón urbano del municipio.
El patio central responde a esa aspiración. No funciona como un vacío residual, sino como una habitación exterior. Sus ventanales, al abrirse completamente, el pavimento, la luz, el sonido del agua y los muros de piedra desdibujan la frontera entre dentro y fuera.
La presencia de los muros originales en el patio refuerza esa lectura de continuidad entre la memoria del inmueble y su nueva vida doméstica. La casa no borra sus capas, sino que las incorpora a una forma contemporánea de habitar. El resultado es una vivienda que, pese a ubicarse en una parcela estrecha y entre medianeras, consigue generar una experiencia de amplitud, calma y relación con el exterior.

La cocina como centro de la vida doméstica
El corazón de la casa es la cocina. Desde ella se estructura buena parte de la vida familiar y se conectan las principales zonas de relación: salón, patio y porche. La isla central funciona como punto de encuentro cotidiano. Frente a ella, un banco diseñado a medida amplía las posibilidades de uso y convierte la cocina en un lugar de conversación, comidas informales y reunión. La estancia se abre al patio y permite que la vida interior se desplace de forma natural hacia el exterior.
La piedra natural tiene aquí un papel protagonista. Procedente de cantera y trabajada a medida por el marmolista, se utiliza en la cocina y en los baños, donde los lavabos se diseñan específicamente para la vivienda. Esta elección material establece un diálogo entre la piedra histórica encontrada en los muros y la piedra contemporánea incorporada al proyecto. La casa trabaja así con dos tiempos de la materia: la piedra que ya estaba y la piedra que llega para acompañar una nueva forma de vivir.

Soluciones a medida para una familia concreta
La intervención se completa con una serie de soluciones domésticas diseñadas con precisión para los propietarios y sus hijas jóvenes. En la entrada, una gran estantería de carpintería, de unos nueve metros de longitud y repleta de libros, pasión de sus dueños, recibe a quienes acceden a la vivienda y ordena la planta baja. En la planta superior, esa misma lógica funcional se transforma en almacenamiento y zona de lavandería, aprovechando al máximo el espacio disponible.
La distribución también responde a la manera de vivir de la familia. Las dos hijas, mellizas, que habían compartido habitación toda la vida, pidieron no separarse del todo en la nueva casa. CU4 Arquitectura planteó una doble habitación con baño compartido, capaz de mantener esa cercanía sin renunciar a la intimidad.
En el dormitorio de los propietarios, la casa vuelve a revelar una de sus capas ocultas. Durante la intervención apareció una cubierta inclinada de madera que no era visible en el estado inicial y que el estudio decidió incorporar al proyecto. Su presencia aporta calidez a la zona privada, refuerza la dimensión sensorial de la vivienda y permite que el dormitorio principal mantenga una relación directa con la historia material del inmueble.
El baño principal prolonga esa lectura. La ducha se abre visualmente hacia la habitación y deja ver la cubierta inclinada de madera, mientras una iluminación integrada baña el techo de forma indirecta. El resultado es una estancia en la que la luz no solo ilumina, sino que construye profundidad, calma y conexiones visuales inesperadas entre dormitorio, baño y cubierta.

Una vivienda entre memoria y bienestar
La Casa de Mislata condensa varias líneas habituales en el trabajo de CU4 Arquitectura: la atención al bienestar, el diseño a medida, la recuperación de elementos existentes, la búsqueda de luz natural y la construcción de espacios capaces de mejorar la vida cotidiana de quienes los habitan. En este caso, esa mirada se despliega sobre un inmueble que había ocultado buena parte de su historia bajo sucesivas reformas. El proyecto no intenta devolver la casa a un estado anterior, sino permitir que su memoria material conviva con una vivienda contemporánea, funcional y saludable.
“Hay mucha sinceridad en los materiales y en la historia de la casa. Cuando entras, eso se transmite. La vivienda no solo muestra lo que era, sino que lo convierte en parte de una nueva forma de vivir”, concluye Anna Ferrer.

CU4 Arquitectura
CU4 Arquitectura es un estudio de arquitectura valenciano con una trayectoria de casi dos décadas especializado en proyectos de nueva construcción y rehabilitación, en sectores como el residencial, el corporativo y el contract.
La filosofía de CU4 Arquitectura es diseñar espacios que mejoren la salud, el bienestar y la productividad de las personas. El estudio trabaja con herramientas técnicas y protocolos propios que le permiten conocer las inquietudes y necesidades de sus clientes y convertirlas en proyectos tangibles, desde el concepto inicial hasta la entrega final.
El equipo acompaña a sus clientes durante todo el proceso, incluyendo el diseño colaborativo del proyecto, la elección de materiales, acabados, equipamientos e iluminación, la coordinación con industriales y constructora, y el control de presupuesto, planificación y obra.
Proyecto: CU4 Arquitectura (Anna Ferrer | Manuel Martín)
Cocina: Kitchen Secrets (Cristina Vinat)
Cerrajería: Metálicas Ximo
Iluminación: Ángel Lloret Proyectista de Iluminación
Fotografía: Alfonso Calza




