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La inspiración de Carlos Lamela

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A pesar de que, de niño, como todos los niños, hemos querido hacer otras cosas, yo siempre tuve una gran afición por los aviones. Me veía de astronauta, de piloto…, de todas esas cosas que a los niños les gustan. Sin embargo, lo cierto es que ya con 12-13 años ya pensaba que iba a ser algo lógico teniendo en cuenta que mi primera inspiración, como es obvio, fue mi padre, que además también fue quien me hizo conocer qué era la arquitectura, qué era un arquitecto…, lecciones que no se me olvidaron en la vida.

Su padre D. Antonio Lamela, la inspiración desde niño

Carlos Lamela

Carlos Lamela

Por su puesto, para mí era muy sencillo tener la referencia de mi padre, quien fue mi primera inspiración, no solamente como profesional, sino también como padre, en el sentido de que yo iba muchísimo con él a las obras. Por ejemplo, cuando era pequeño, mi padre hacía muchas visitas de obra los sábados y domingos, ya que durante la semana tenía menos tiempo y algo que le divertía mucho era que yo le acompañase. De esos días, con cuatro o cinco años, recuerdo que las medidas de seguridad de las obras no eran como ahora, por lo que no había problema en que entraran los niños, y tampoco necesidad de ponerse chaleco, casco, ni nada. Además, en esos espacios muchas veces se encontraba un palo para jugar o unas piedras para tirar a algún lugar… momentos en los que disfrutaba muchísimo de la compañía de mi padre. Razón por la cual puedo asegurar y concretar que él fue mi primera inspiración.

Posteriormente, a medida que empecé el colegio, el bachillerato, ya tenía seguro que iba a ser arquitecto.  En esa época, COU, pude contar con profesores maravillosos, recuerdo un profesor arquitecto que ya nos preparaba para arquitectura y nos enseñaba dibujo. Todas aquellas clases las recuerdo con mucho cariño, con un gran interés. Especialmente, porque fue un poco el germen de mi posterior vida académica universitaria. Digamos que esto sería 1/3 de la inspiración.

Los profesores, los compañeros, la vida de la escuela de arquitectura, el poder compartir los primeros edificios para conocer esos edificios que habíamos visto en revistas…, recuerdo los viajes que hicimos a Austria, Viena, Holanda, Ámsterdam… Y, por su puesto, todos los viajes que hice con mi padre durante muchos años, ya que le acompañé allá donde iba. Recuerdo, cuando estaba estudiando la carrera, me encontraba en tercero con 20 años y nos hicimos varios viajes a Estados Unidos, Sudamérica… Pero cuando fui a ver Nueva York me impresionó, la ciudad, con sus grandes edificios sus rascacielos… De ahí creo que me ha venido siempre las ganas de hacer un gran edificio en altura. Por lo que, en este sentido, Nueva York podría considerarse que fue la gran ciudad que me generó un gran impacto.

Y luego la inspiración siguió, no solamente como viajero o estudioso de la arquitectura, porque soy un arquitecto vocacional y siempre me ha gustado muchísimo la arquitectura en todas sus vertientes la arquitectura como disciplina, la arquitectura como forma de vida, la arquitectura como arte, la arquitectura como profesión, la arquitectura en su relación con las demás disciplinas artísticas, con la pintura, con la escultura, con todo lo que está relacionado.

Los grandes arquitectos como guía

Y, por último, mi gran inspiración viene de la mano de los grandes arquitectos con los que he tenido la suerte de trabajar. Tuve la suerte de trabajar con Richard Rogers en la Terminal 4, con Norman Foster en el proyecto del edificio España…, y con arquitectos, quizás no tan conocidos pero muy relevantes como ha podido ser en el aeropuerto de Schiphol. Y, a estos se suman arquitectos con los que no he tenido la oportunidad de trabajar, pero sí que he tenido la posibilidad de estar y compartir conversaciones, como Ricardo Bofill, Calatrava, y otros grandes arquitectos como Renzo Piano, David Chipperfield. En resumen, he tenido la suerte de conocer a grandísimos arquitectos del siglo XX y del XXI.

Por otro lado, entre los edificios que más me han impresionado, debo confesar que son varios. Por ejemplo, me impresionó tremendamente la primera vez que fui a Lloyds Bank de Londres, el cual había realizado Richard Rogers. En esa ocasión tuvimos la suerte de hacer una visita extraordinaria y es quizá una de las obras que más me han impresionado ver de cerca.

Posteriormente también me impresionó muchísimo ver la Unidad de Habitación de Marsella, en relación a la arquitectura contemporánea, y he de decir que es de las cosas que más me ha sorprendido por el tamaño. Siempre pensé que era mucho más pequeño de lo que realmente es cuando llegue allí pude observar que era el doble de lo que yo imaginaba. Es curioso cómo engañan estas cosas a pesar de la infinidad de fotografías que hemos visto. Y luego, también otro gran edificio que me sorprendió, por supuesto en Nueva York, el Empire State Building. Se trata también de esos edificios que cuando los ves por primera vez dices: ¡qué barbaridad! Pongo por ejemplo también la Ópera de Sydney, un conjunto impresionante. Y en esta ocasión también me sorprendió, pero en sentido contrario, pues cuando lo vi lo encontré muchísimo más pequeño de lo que me había imaginado. Otro de los edificios que me impactó muchísimo es el Banco de Londres y América del Sur de Clorindo Testa, en Buenos Aires.  También es uno de esos edificios que tuve la suerte de ver en un viaje de forma sorpresiva. Lo conocí con mi hija Cecilia, que entonces tenía 15 -16 años, estábamos en Buenos Aires los dos y juntos fuimos a conocer este gran edificio del cual nos encantó la visita, de esos edificios que ves y simplemente dices: ¡pedazo de edificio sensacional! También es un es un gran edificio que me ha servido mucho de inspiración.

Y, por último, la gran inspiración para un arquitecto son las ciudades. Las ciudades históricas europeas, las hispanoamericanas, las ciudades nuevas de América del Norte, las últimas ciudades como Dubái, Abu Dabi, Shanghái.

En definitiva, creo que la inspiración de un arquitecto es poliédrica, continua y muy cambiante. Inspiran las personas, los edificios los viajes, las situaciones…, al final es un cúmulo de inspiraciones y de sentimientos que van conformando nuestra vida profesional.


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