La protección solar se destaca como un elemento clave para garantizar el ahorro energético en un momento crítico

El Día Mundial del Ahorro Energético llega en un momento clave. El hecho de consumir menos energía ha pasado de ser una encarecida recomendación a una práctica obligatoria para la mayoría de empresas y particulares. La sostenibilidad del planeta, la escasez de recursos y la subida del precio de la luz han provocado que la rehabilitación de viviendas en clave pasiva y la protección solar de antiguos y nuevos edificios se posicionen como elementos imprescindibles.

La protección solar es una estrategia que, desde Griesser, se consigue gracias al uso de persianas, toldos, mallorquinas y pérgolas perfeccionadas para que la climatización del lugar requieran un uso de energía mucho más reducido que el habitual. Por ejemplo, según un estudio del Instituto de Logística Aplicada (IAL) en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Würzburg-Schweinfurt, una persiana veneciana permite ahorrar alrededor 8,5 toneladas de CO2 a lo largo de su ciclo de vida. Por contra, solo genera 150 kg de CO2 en el proceso de producción a disposición.

Esto significa que ahorra casi 60 veces su huella de emisiones de CO2 en un promedio de 20 años de vida. En primer lugar, en verano, la persiana veneciana reduce el calor solar de forma muy eficaz, de modo que la necesidad de enfriamiento mecánico (con CO2 correspondientemente alto en emisiones) se mitiga o incluso se elimina. En climas fríos, durante el día, la persiana se puede levantar para permitir que los cálidos rayos del sol hacia el interior y luego bajados por la noche en la posición de cierre para reducir las pérdidas de calor. Con ello se puede llegar a cubrir más del 20% de la energía total del consumo del edificio. Además, con este tipo de persiana se puede aprovechar la luz natural como energía gratuita que puede, por ejemplo, reducir la potencia requerida para la iluminación en oficinas y escuelas hasta en un 80%.

“La sostenibilidad es uno de los factores clave del éxito en el camino hacia el liderazgo de un mercado”, explica Antonio Domínguez, Country Manager de Griesser España. Entre los hitos que se han logrado los últimos años, cabe destacar la inversión de más de 5 millones de euros en la búsqueda de nuevos sistema de revestimiento para lamas de aluminio basados en la tecnología de plasma atmosférico o la sustitución de todo el sistema de iluminación por uno LED a fin de disminuir el consumo energético en 180 MWh al año en sus diferentes líneas de producción. Además, Griesser estableció hace 15 años una colaboración con myClimate a fin de financiar proyectos de fuerte impacto ecológico, económico y social.

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