La participación catalana en la Biennale Architettura 2025 de Venecia se materializó en la propuesta Parlamentos de Agua: Arquitecturas Ecosociales Proyectivas, una exposición que convirtió al agua en eje central de reflexión sobre la arquitectura, la ecología y los futuros sostenibles. El proyecto, organizado por el Institut Ramon Llull y comisariado por Eva Franch i Gilabert, Mireia Luzárraga y Alejandro Muiño, consolidó el papel del diseño como herramienta crítica y transformadora ante la emergencia climática.
La muestra ocupó el espacio de los Docks Cantieri Cucchini, un antiguo edificio industrial de Venecia, que fue transformado en un simbólico “parlamento de agua” donde convergieron ideas, propuestas y experiencias relacionadas con la sostenibilidad hídrica desde una perspectiva territorial y multiespecie.
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ToggleUna instalación inmersiva con mirada ecosocial
La exposición combinó arte, investigación y activismo en una instalación sensorial y participativa. En un primer espacio, piezas audiovisuales documentaron los procesos de trabajo desarrollados en Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana. En un segundo ambiente, prototipos especulativos y modelos narrativos ocuparon una estructura de tejido tensado, acompañada por niebla artificial, soportes de sonido e iluminación que recrearon una atmósfera acuática y envolvente.
El recorrido permitió a los visitantes sumergirse en una reflexión profunda sobre la relación entre arquitectura y agua, e invitó a aportar miradas propias mediante una llamada abierta a la participación.
Cuatro pilares para un pensamiento colectivo
El proyecto Parlamentos de Agua se construyó sobre cuatro iniciativas complementarias que articularon su dimensión crítica, educativa y propositiva:
1. Laboratorios de Futuros
Durante seis meses previos a la inauguración en Venecia, los comisarios impulsaron talleres colaborativos en territorios catalanes, baleares y valencianos, junto a instituciones culturales, científicas y sociales. Más de 100 voces locales —entre ellas artistas, agricultores, urbanistas, investigadores y activistas— contribuyeron a identificar conflictos hídricos y esbozar posibles soluciones sostenibles frente al cambio climático.
2. Exposición en Venecia
El resultado de este proceso se plasmó en la instalación inaugurada en mayo de 2025, que convirtió la arquitectura en lenguaje sensorial y político. A través de una experiencia inmersiva, el pabellón propuso una mirada crítica y poética sobre el agua como recurso vital, cultural y estructurador del territorio.
3. Libro “100 Words for Water”
La publicación “100 Words for Water: A Projective Ecosocial Vocabulary”, editada por Eva Franch i Gilabert, Mireia Luzárraga y Alejandro Muiño, reunió más de 100 términos ecosociales en torno al agua, propuestos por autores como Beatriz Colomina, Cooking Sections, Andrés Jaque, Marina Otero o Julia Watson. El libro, editado por Lars Müller Publishers, sirvió como instrumento pedagógico y crítico que acompañó la propuesta expositiva.
4. Atlas de Arquitecturas del Agua
Finalmente, el Atlas digital presentó un repositorio abierto de prácticas arquitectónicas, ecológicas y culturales vinculadas a la gestión del agua. Este archivo online, en constante crecimiento, documentó experiencias locales y globales, pasadas y actuales, que propusieron nuevas formas de habitar y diseñar en relación con los sistemas hídricos.
Reconocimiento internacional y futuro en Barcelona 2026
Parlamentos de Agua no solo recibió una gran acogida entre los visitantes de la Biennale, sino que también fue seleccionado para formar parte de la exposición del Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA 2026, que se celebrará en Barcelona. Su enfoque multiescalar y colaborativo lo consolidó como uno de los proyectos más relevantes del evento veneciano.
Una propuesta desde la arquitectura con impacto global
La participación catalana en la Biennale fue posible gracias al impulso del Institut Ramon Llull, que desde 2012 ha promovido la presencia de Cataluña y Baleares en la Biennale Architettura y en la Biennale Arte de Venecia. Este proyecto reafirmó su compromiso con la proyección internacional de la cultura catalana y con la defensa de una arquitectura comprometida con los grandes desafíos contemporáneos.
Los comisarios, figuras de referencia en el panorama internacional, aportaron una mirada transformadora. Eva Franch i Gilabert, con una dilatada trayectoria en instituciones como la Architectural Association de Londres o el Storefront de Nueva York, y el dúo TAKK —formado por Mireia Luzárraga y Alejandro Muiño—, con un enfoque crítico desde el feminismo y la ecología, ofrecieron una propuesta que unió rigor académico, activismo cultural y sensibilidad artística.








