
Hay espacios que curan sin recetar nada. El nuevo Instituto Oncohematológico de Mollet del Vallès, proyectado por Mario Corea Arquitectura, es uno de ellos. Aquí, la arquitectura no impone su presencia: la retira para dejar sitio a quien más lo necesita. Madera cálida donde antes había paredes clínicas, luz indirecta donde antes había fluorescentes, una sala de estar donde antes había una sala de espera. Cada decisión de proyecto es, en realidad, un gesto de cuidado.




