Recinto Ferial Mendoza (Mendoza, Argentina) / Mario Corea – Marcelo Ranzini – Eugenio Tioni

Por esta razón, en el momento de plantearse el proyecto del Recinto Ferial, dentro del área dominada por el Parque Metropolitano y el futuro Teatro, se consideró que el proyecto debía construir ciudad, y no convertirse en un objeto singular en medio de una zona verde. Así pues, se planteó como un proyecto modular repetitivo a la manera de manzanas urbanas dispuestas a lo largo de una calle pública peatonas de dirección Este-Oeste. Compuestos, estos módulos por un recinto cubierto y un área abierta, siendo los espacios cubiertos principalmente los salones expositivos cerrados, mientras que los espacios abiertos serán los lugares de exposición al aire libre.

En esta idea de construir ciudad los arquitectos previeron dos situaciones básicas; por un lado los días de feria, en los que el recinto se cerrará creando un gran espacio expositivo cerrado y al aire libre en las superficies que plantean las bases, articulado por la calle peatonal. Mientras que los días sin feria, lo único que se mantiene cerrado son las naves (salones expositivos), dejando todos los otros espacios abiertos de libre circulación para los ciudadanos.

Como se comentaba con anterioridad, el proyecto arquitectónico se basa en el concepto de sistema proyectual tipológico, donde una vez definidos el módulo tipo y sus reglas de agregación, el proyecto resulta de la aplicación del sistema al sitio concreto. El módulo base es una nave de 160 m x 55 m que continua con un espacio expositivo al aire libre de 60 m x 65 m. El espacio cubierto es un arco asimétrico de dos alturas. La alta tiene en su punto más alto 16,90 m y la baja, 13,70 m. Esta diferencia de altura produce un lucernario que da luz al interior de la nave.
Estos módulos se suceden siguiendo una alternancia para ir configurando las plazas de exposición al aire libre. Al hacerlo, van creando la calle peatonal con un ancho de 15 m, pero que entre el salón y el restaurante tiene 30 m.

Este sistema proyectual tipológico permite establecer un desarrollo del conjunto por etapas. La división en etapas posee la ventaja que en cualquiera de las cuatro fases propuestas, en todas ellas el edificio tendrá una imagen de terminado, sin provocar la visión de “estado en construcción”.

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