En pleno centro de la capital, una vivienda se convierte en ejemplo de cómo el diseño de interiores puede adaptarse a la convivencia de tres generaciones sin renunciar al confort, la elegancia y la funcionalidad. El proyecto, desarrollado por los arquitectos e interioristas José Manuel Fernández y Gerardo Malo, fundadores del estudio madrileño Punto M, transforma un piso de 140 metros cuadrados en un hogar cálido, eficiente y con fuerte identidad visual.
Con una propuesta que aúna diseño arquitectónico contemporáneo, equilibrio estético y atención al detalle, Punto M ha creado un espacio donde cada generación encuentra su lugar, sin perder cohesión ni armonía. El resultado es una vivienda multigeneracional que apuesta por la naturalidad de los materiales, la neutralidad cromática y la integración de elementos clásicos y modernos.
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ToggleUn diseño interior pensado para la convivencia familiar
El encargo partía de una premisa clara: crear un hogar para tres generaciones bajo un mismo techo, sin comprometer el estilo ni la comodidad. Con total libertad creativa, los interioristas concibieron un proyecto que interpreta el concepto de familia desde la funcionalidad, el confort y la estética duradera.
Distribuida en cuatro dormitorios, tres baños, cocina-comedor y salón, la vivienda ha sido optimizada al milímetro. El diseño interior favorece la fluidez entre espacios, respetando la privacidad de cada estancia pero conservando una lectura común, elegante y coherente en toda la casa.
La madera natural, tanto clara como tintada en tonos oscuros, actúa como hilo conductor del proyecto, presente en suelos, mobiliario y detalles arquitectónicos. Este material noble no solo aporta calidez visual y táctil, sino que también realza el carácter artesanal de muchas piezas hechas a medida.
Estilo atemporal y materiales nobles en la zona de día
El corazón de la vivienda lo componen la cocina, el comedor y el salón, organizados bajo una estética de neutralidad cromática con acentos marcados. El suelo de tarima Punta Hungría en acabado roble proporciona continuidad visual a toda la planta, sobre la que se articulan piezas de diseño seleccionadas por su autenticidad, textura y funcionalidad.
En el salón, un sofá Wendelbo con chaise longue en tono piedra convive con una butaca de HAY de madera de nogal y lana natural, una alfombra orgánica de Ferm Living y una mesa de centro de Ligne Roset. Las estanterías de madera a medida y la obra artística de Gerard Maló—compuesta por doce piezas enmarcadas con hilos negros sobre fondo blanco—aportan carácter y personalidad al ambiente.
La cocina original, integrada con el comedor, conserva su base en madera y piedra veteada, pero ha sido revalorizada con una decoración que refuerza su presencia escenográfica. La campana extractora empotrada en el techo cede protagonismo a una lámpara escultórica de 101 Copenhagen, elaborada en vidrio termoformado, que preside una mesa Ligne Roset de madera oscura acompañada de sillas de cuero beige de Audo Copenhagen.
Los contrastes cromáticos y materiales se equilibran con acierto: el negro de los taburetes Ethnicraft y las baldas Karakter destaca sobre los tonos beige de las paredes, mientras que los reflejos dorados y las curvas del espejo RH aportan sofisticación y dinamismo.
Una zona de noche que respira elegancia y funcionalidad
El área privada ha sido diseñada para reflejar las distintas edades y estilos de vida de los miembros de la familia, pero manteniendo siempre un enfoque coherente y sosegado. Cada dormitorio se configura como un espacio autónomo, personalizado pero alineado con la narrativa estética general del proyecto.
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El dormitorio principal, destinado a la primera generación, destaca por su presencia estructural. El cabecero a medida, elaborado con telas de fibras naturales y madera maciza de nogal, se convierte en el eje del espacio. La iluminación corre a cargo de una lámpara Lyfa de cristal soplado, que se integra perfectamente con los mecanismos eléctricos Buster + Punch, de diseño minimalista y líneas limpias.
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El segundo dormitorio, más juvenil y contemporáneo, combina una base neutra con detalles en verde y negro. El cabecero tapizado, las mesitas Noo.ma y la cama de Famaliving conforman una composición equilibrada, complementada por textiles de alta gama de Bassols con más de 1000 hilos.
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El tercer dormitorio, pensado para las más pequeñas de la casa, apuesta por una paleta más suave con matices rosados, terracota y blanco. La iluminación de Pholc, las piezas de arte de Wymwood y las estanterías String completan un ambiente divertido pero sofisticado, pensado para crecer con las niñas.
Confort, eficiencia y atención al detalle
Uno de los elementos diferenciales del proyecto es el uso de soluciones técnicas orientadas al confort y la eficiencia energética. Toda la vivienda dispone de suelo radiante y refrigerante, lo que garantiza una temperatura óptima en cualquier estación del año. Las cortinas de onda perfecta, en tejidos translúcidos, permiten aprovechar al máximo la luz natural sin perder privacidad.
Los baños conservan su diseño original, basado en la combinación de porcelánico y madera, que refuerza la estética general del piso. Detalles decorativos cuidadosamente seleccionados, como los accesorios de Zara Home, completan una propuesta que respeta la esencia del espacio mientras suma valor estético.
Punto M: diseño residencial con identidad
Este proyecto de diseño de interiores en Madrid no solo responde a una necesidad funcional —la convivencia de tres generaciones—, sino que también representa una manera de entender el hogar como refugio emocional y estético. La propuesta de Punto M muestra cómo el interiorismo puede ser cálido, contemporáneo y flexible, sin perder sofisticación.
Con esta vivienda multigeneracional, el estudio reafirma su apuesta por un diseño que une belleza y habitabilidad, donde cada decisión —desde la selección de materiales hasta la elección del arte— responde a un discurso coherente, sereno y lleno de personalidad.




