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Arata Isozaki, un visionario comprometido con el arte del espacio

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El noveno arquitecto japonés en ganar el premio Pritzker de Arquitectura, Arata Isozaki, ha fallecido a los 91 años de edad en la isla de Okinawa, donde residía desde hace más de una década.

Caracterizado por su versatilidad estilística, fue galardonado en 2019 con el Premio Pritzker gracias al conjunto de su obra la cual en palabras del jurado “supera el marco de la arquitectura para plantear cuestiones que trascienden eras y fronteras».

Con tan solo 14 años vivió en sus propias carnes la catástrofe de Hiroshima y Nagasaki, de tal modo que crecer junto a las ruinas de la zona cero le originó su gran vocación, que cultivó a lo largo de toda su vida llevando a cabo edificios en los cinco continentes, como una manera de sanar las heridas de la historia. En sus propias palabras, describe el inicio de su trayectoria de la siguiente manera: «Cuando tuve la edad suficiente para comenzar a comprender el mundo, mi ciudad natal fue incendiada. Solo me rodeaban cuarteles y refugios. Entonces mi primera experiencia con la arquitectura fue el vacío de la arquitectura, y comencé a considerar cómo la gente podría reconstruir sus hogares y ciudades».

Las obras de Arata Isozaki

Una figura que deja cerca de centenar de obras y dos centenares de libros. Algunas de sus obras más destacadas se encuentran en España.

Palau Sant Jordi, Barcelona: Pasqual Maragall le invitó, a principios de los años 80, a participar en los concursos de ideas para la candidatura olímpica que, posteriormente, se presentaría al COI y que finalmente ganaría y sería elegida como sede para 1992. Su impresionante cubierta se montó en pocas horas ante la admiración de los locales, un logro que se pudo lograr gracias a la multitud de ensayos y errores para poder determinar la silueta final que se buscaba, armonizar con la montaña de Montjuïc. Además, su cúpula ofrece un gran contraste con los pináculos de la Sagrada Familia y el Museo de Arte de Catalunya.

Atea, Bilbao: ubicado a 500 metros del museo Guggenheim de Gehry y también sobre la ría de Bilbao, se une al desarrollo urbanístico que experimentó la ciudad en los años 90 gracias a iconos como el museo, el Palacio de Congresos y de la Ópera… El conjunto, ubicado en el Paseo de Uribitarte combina usos residenciales y de oficinas, ocupando el espacio del antiguo Depósito Franco. En su diseño se derribó la estructura de las edificaciones existentes conservando la fachada del antiguo depósito de aduanas, diseñándose como una gran plaza pública con locales comerciales y un complejo de viviendas. La estructura del conjunto, que fue proyectada por Robert Brufau fue un gran desafío técnico debido a su situación parcialmente sobre el antiguo edificio del Depósito Franco, lo que permitió que se reaprovecharan los sótanos.

Domus, Museo Del Hombre, La Coruña: este edificio buscaba convertirse en un nuevo símbolo para la ciudad, captando la singularidad del lugar en el que se ubica, sobre la carretera de la costa que une la playa de Riazor con el centro de la ciudad, rodeada de acantilados y bloques de viviendas. Su fachada frente al océano, curvada, nos evoca la sensación de la acción de las violentas olas y los vientos oceánicos, por el contrario, la fachada opuesta se configura como un biombo de granito gallego de 21 m de espesor y 10 m de altura asemejándose a las viviendas adyacentes.

Acceso al Centro Cultural “Caixaforum”, Barcelona: la Fábrica Casaramona de textil, un ejemplo del modernismo industrial catalán y patrimonio cultural desde 1976 fue rehabilitada por parte de Arata Isozaki creando un patio de acceso al edificio el cual iba a convertirse en centro cultural. Para ello se conservó la fachada, excavando un sótano para proyectar la entrada principal junto al auditorio y la mediateca. De esta manera el patio se construye por debajo de la cota de calle haciendo que desde la vía solo se vea el edificio original.

Oficinas D38, Barcelona: una nueva zona de oficinas a las faldas del Montjuïc, cerca del puerto y aeropuerto de Barcelona, se proyectó un edificio de espacios abiertos lo que facilitaría que los futuros inquilinos pudieran reorganizarse fácilmente según necesidades.

Estas son únicamente alguna muestra de todas las obras que este prolífico autor llevó a cabo en nuestro país, pero fuera de él diseñó decenas de impresionantes edificios, como el Museo Nacional de Civilización Egipcia, en El Cairo, la Torre Allianz, de Milán, el Kyoto Concert Hall…


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