En un contexto marcado por olas de calor cada vez más frecuentes y un constante aumento en la factura eléctrica, La Casa de Hormigón ofrece una solución innovadora para combatir el calor estival sin disparar el consumo energético. Esta empresa española líder en construcción industrializada presenta un sistema que combina el doble aislamiento térmico de sus paneles de hormigón armado con un suelo refrigerante de alta eficiencia, que puede reducir la factura eléctrica hasta en un 25%.
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ToggleDoble aislamiento térmico: la clave para mantener el hogar fresco
El doble aislamiento térmico que caracteriza a las viviendas construidas por La Casa de Hormigón establece una doble barrera frente a las altas temperaturas exteriores. Gracias a esta tecnología pasiva, el interior de la vivienda mantiene una temperatura estable y confortable de entre 22 y 25 ºC, incluso cuando en el exterior los termómetros superan ampliamente los 35 ºC. Este aislamiento permite reducir significativamente la dependencia de sistemas activos de climatización, bajando el consumo energético y aumentando el confort interior.
Suelo refrigerante: confort y eficiencia sin consumo extra
La Casa de Hormigón refuerza esta capacidad aislante con la incorporación del suelo refrigerante, un sistema innovador basado en una red de tuberías bajo el suelo por las que circula agua entre 16 y 18 ºC. Este sistema actúa por radiación térmica, evitando corrientes de aire y la deshidratación ambiental, común en otros sistemas de aire acondicionado que pueden generar problemas respiratorios.
El suelo refrigerante consume entre un 20% y un 30% menos electricidad que un sistema convencional de aire acondicionado y es compatible con energías renovables, como la geotermia o paneles solares, lo que permite que gran parte de la energía necesaria se genere de manera sostenible y limpia.
Impacto económico y ambiental
Según José Manuel Ruiz, CEO de La Casa de Hormigón, “el coste energético del suelo refrigerante durante el verano para una vivienda de aproximadamente 120 m² se sitúa en torno a los 62 euros mensuales, frente a los 83 euros que representa un sistema convencional de aire acondicionado. Además del ahorro económico, esta solución tiene un impacto positivo en el medio ambiente, ya que reduce las emisiones de CO₂ hasta en un 50% comparado con viviendas equipadas con climatización estándar”.





