K-LINE apuesta por su ventana conectada para los hogares inteligentes, así se suma a los sistemas que están introduciendo la domótica en el hogar, con la instalación de tecnologías que hagan posible el control y la automatización de la vivienda, es ya una realidad. Su finalidad es conseguir un mayor confort, a la vez de aumentar la seguridad y alcanzar una gestión más efectiva del consumo de la energía ahorrando costes, y, para conseguirlo, la ventana conectada juega un importante rol, como puente entre el exterior y el interior de la vivienda. Aplicaciones como K-LINE Smart Home facilitan su implementación aportando confort, seguridad y salud al espacio doméstico.
La ventana conectada para los hogares inteligentes
K-LINE Smart Home es la apuesta de K-LINE por la casa conectada. Permite equipar las carpinterías con unos sensores que las convierten en “inteligentes”, es decir, conectadas. Funcionan por radiofrecuencia, por lo que no precisan de cableado, simplificando al máximo la instalación, ofreciendo una extensa y variada gama de aplicaciones relacionadas con las ventana y puertas, a la vez de otras aplicaciones que cubren la mayoría de productos de seguridad y del sector energético y climatización, con la posibilidad de integración a otros objetos conectados, como el control por voz (Alexia).
Una importante utilidad que presenta el sistema en los actuales tiempos de pandemia, es la aplicación K-LINE AIRFLOW, que hace posible la ventilación inteligente de la vivienda de forma manual -presencial o a distancia-, automática programada, o totalmente automatizada mediante un sensor de calidad del aire interior. Funciona abriendo y cerrando las ventanas de forma controlada y automatizada, para crear corrientes de aire inteligentes para la renovación del aire interior, creando espacios más saludables.
Otro punto importante de K-LINE Smart Home es su precio popular, una declaración de intenciones por parte del fabricante para democratizar la implantación del sistema y facilitar su penetración en el mercado.




