Al diseñar su primer reloj de pulsera, Rafael Moneo partió de los relojes que había diseñado para las torres de Logroño y de la Estación de Atocha, en Madrid. Para alcanzar el cuadrado perfecto, optó en su diseño por un sistema sorprendente de unión al brazalete en el propio interior del reloj. Los números romanos son altos y finos, evocando los antiguos relojes de sol y marcan fuertemente la esfera que se distingue por la simplicidad y por el equilibrio. Las agujas incorporan las líneas rectas que definen todo el conjunto.
La calidad de los materiales es una marca decisiva de este reloj: el movimiento es extrafino, de cuarzo, producido en Japón; el cristal es de puro zafiro; el brazalete está hecho con piel Horween, producida en Chicago, y reproduce al final las líneas cuadrangulares de este modelo. Cauny Moneo tiene cuatro variaciones de colores, con precios entre los 185€ y los 195€.




