Obra del arquitecto Daniel Isern, el nuevo Hotel Ohla Eixample se erige en pleno corazón del Eixample de Barcelona, en lo que antiguamente era un edificio de oficinas de los años 70. El edificio a remodelar, un edificio anodino de oficinas, del pasado siglo, contaba con una altura libre entre forjados excesivamente pequeña y, al mismo tiempo, era mucho más alto que lo que permite el actual planeamiento urbano. Además, se encuentra construido sobre la bóveda de ferrocarril, lo que lo somete a un nivel de vibraciones que había que eliminar o en todo caso mejorar para convertirlo a su nuevo uso hotelero.
Con todas estas problemáticas se encontró el estudio Isern Associats, cuando se hicieron cargo del proyecto de reconversión y rehabilitación del edificio para su transformación de oficinas a un uso terciario hotelero.
A pesar de todos estos condicionantes, desde el estudio consiguieron darle la vuelta y favorecerse gracias al diálogo desde el cual han tenido en cuenta e implicado a la tecnología, la estética y la ciudad.
De esta manera, uno de los principales problemas que se debían abordar era el del ruido. Con un subsuelo por donde circula el metro y el ferrocarril, se hacía necesario idear un sistema óptimo que garantizase el confort de los clientes del hotel. Para ello, el arquitecto Daniel Isern ha empleado una tecnología pionera en España que permite acabar con las vibraciones y los ruidos. La intervención ha consistido en diseccionar los pilares existentes, de tal manera que se colocan en cada uno de ellos, muelles amortiguadores sísmicos, elevando el edificio con gatos hidráulicos, de este modo, el hotel queda dividido en dos partes, dejando la zona sobre rasante totalmente suspendida, consiguiendo una minoración de las vibraciones del ferrocarril superior a 15 dB.
Por otro lado, entre las características del hotel sobresale la modernidad y tecnología de sus instalaciones, con unas líneas vanguardistas que dejan ver algunos detalles del antiguo edificio original.




