



La transformación de un piso alargado de 65 m² en Manlleu ha demostrado cómo el diseño puede convertir una distribución complicada en un hogar cálido, funcional y lleno de carácter. El estudio Júlia Brunet ha logrado este equilibrio gracias a un manejo inteligente de la luz natural, la selección de mobiliario a medida y una coherencia cromática que recorre toda la vivienda.
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ToggleLuz natural y distribución fluida
Uno de los mayores retos de la reforma era optimizar un piso estrecho y alargado sin perder sensación de amplitud. La estrategia del estudio consistió en instalar puertas correderas a medida con aperturas superiores, que permiten que la luz natural fluya desde las ventanas hasta el pasillo central. Este recurso no solo ilumina todos los rincones, sino que también convierte la circulación en un recorrido visualmente agradable y continuo, creando la sensación de un hogar más amplio y abierto.
Además, el diseño apuesta por espacios integrados, combinando salón, comedor y cocina en un único eje que facilita la interacción y mejora la funcionalidad diaria. Este enfoque es clave en reformas de pisos alargados, donde cada centímetro debe aprovecharse al máximo.
Conservación de elementos originales y mobiliario a medida
La vivienda conserva elementos de la arquitectura original, como la pared de ladrillo visto y las vigas de acero, que aportan un carácter industrial equilibrado por la calidez del mobiliario a medida. Un aparador continuo, diseñado por el estudio, conecta visualmente la cocina con el salón, generando un flujo natural y unificando el espacio.
La cocina abierta destaca por su isla-comedor central, que combina una zona de cocción estándar con una mesa de altura rebajada para comidas cómodas. Los taburetes CH48 de Carl Hansen facilitan desayunos rápidos, mientras que las sillas Kol de Treku aportan confort en la mesa principal. La encimera Khalo de Dekton, de brillo cuidado, se convierte en un elemento decorativo más, integrando funcionalidad y estética.
Selección de diseño en salón y dormitorio
El salón refleja la filosofía del estudio: elegancia, confort y diseño atemporal. El sofá de lino Atemporal, la butaca Bambola (B&B Italia) y las mesitas de Ethnicraft conviven con lámparas de diseño como la Akari 10A de Vitra y la Moragas de Santa & Cole, creando un ambiente envolvente y sereno.
En el dormitorio, la simplicidad domina con armarios lacados a tono con las paredes, que aumentan la sensación de espacio. Los acentos de color llegan a través del cabecero tapizado en tonos suaves y la mesita Tung (&Tradition), combinada con la lámpara de sobremesa Fragile (Marset), que aporta ligereza visual y diseño contemporáneo.
Coherencia cromática y materiales sostenibles
El proyecto destaca por un lenguaje cromático sereno: tonos piedra en paredes, techos y armarios, combinados con acentos verdes en carpinterías y detalles decorativos. Esta paleta genera un equilibrio visual que aporta calidez sin saturar los espacios.
El suelo continuo de parquet unifica todas las estancias, mientras que el baño combina terrazo verde con baldosas esmaltadas 10×10 en blanco y verde, manteniendo coherencia cromática con el resto de la vivienda. Un espejo de pared a pared aporta profundidad, luz y sensación de altura, reforzando la fluidez del espacio.
Funcionalidad y confort: un hogar pensado para vivir
“Nuestro objetivo con esta reforma era convertir un piso con distribución complicada en un hogar funcional y lleno de luz, donde cada detalle tuviera sentido y todo fluyera de manera natural”, afirma Mireia Torruella, fundadora del estudio Júlia Brunet.
El resultado es un hogar donde funcionalidad, diseño y calidez conviven en armonía. Cada decisión, desde la elección de materiales hasta la selección de mobiliario, está pensada para maximizar el confort y aprovechar cada metro cuadrado. Esta reforma es un ejemplo de cómo un piso alargado puede transformarse en un refugio cálido y contemporáneo, sin perder personalidad ni estilo.










