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PROYECTO | Nueva sede de Estudio B76, rehabilitación de una antigua Nave Industrial, Madrid

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FOTO: Octavian

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Estudio B76 ha rehabilitado una antigua nave industrial donde se ubicaba el obrador  ya  abandonado del conocido catering madrileño, Casa Mónico,  y lo ha tranformado en su nueva sede y vivienda familiar de su principal arquitecto, CEO y cofundador, Carlos Hernández-Carrillo.

El estudio ha abordado este proyecto en su condición de estudio de arquitectura e interiorismo, realizando así un trabajo integral, demostrando de este modo –y que mejor que en su propia sede– que es uno de los estudios de referencia de nuestro país.

Estudio B76 frente a la crisis pospandemia

Desde hace décadas dedicados a proyectos hoteleros y tras la crisis desatada en el sector con motivo de la Pandemia, Estudio b76 ha vuelto a potenciar su departamento residencial, con proyectos de viviendas unifamiliares y bloques de vivienda colectiva y con un nuevo concepto que es el desarrollo de promociones propias aprovechando las oportunidades que el cambio de uso de locales y naves industriales a vivienda ofrece.

FOTO: Octavian

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Con sus 450 m2 construidos, repartidos casi a partes iguales entre vivienda y espacio de trabajo, este proyecto de Estudio b76 se ha convertido en referencia de espacio híbrido, donde los usos no se zonifican de forma estanca, sino que visual y funcionalmente se funden, haciendo difícil distinguirlos entre sí, pero a la vez, con la capacidad de mutar para mantener la privacidad si las circunstancias lo requieren.

Claves del proyecto híbrido

En palabras de Carlos Hernández-Carrillo, CEO y Arquitecto de Estudio b76: “La clave de este pequeño pero ambicioso proyecto, fue introducir luz y aire en un lugar lúgubre y hermético. Fueron los patios y lucernarios los que obraron el milagro.”

Efectivamente, cuando entras en este microcosmos inserto en el corazón del barrio de Tetuán en Madrid, te trasladas a un lugar tranquilo, perfectamente acondicionado y con la luz natural justa y necesaria en cada momento, tanto para el desarrollo profesional como para la vida doméstica. Se respira equilibrio y belleza. Recuerda uno aquella inspirada frase de Le Corbusier: “la arquitectura es el juego sabio y magnífico de los volúmenes bajo la luz”.

La estructura de la cubierta resuelta mediante unas preciosas cerchas mixtas de hormigón y acero y la fábrica de ladrillo visto de su perímetro, una vez desprovisto del revoco, son lo único que queda del proyecto original de los años 50, pero ambos elementos, cerchas y ladrillo han sido voluntariamente convertidos en protagonistas del lugar.

El ejercicio es simple, sobre las cerchas originales a dos aguas, un panel sándwich de 10 cm de espesor, nos cubre pero no totalmente. En la parte baja de ambos faldones de cubierta, con un ancho de dos metros, y en toda la profundidad de la nave, se recorta esa cubierta liberándonos el cielo para nuestro disfrute.

El primero de estos recortes hechos en la cubierta, situado sobre el espacio de trabajo, se acristala parcialmente, enmarca el cielo azul madrileño sobre nuestras cabezas enseñándonos el manso pasear de las nubes.

El otro recorte, del lado de la vivienda, se abre y ajardina a modo de patio inglés aportando luz y ventilación a las dos plantas que constituyen la mitad residencial de la nave.

Este patio estrecho y alargado recorre longitudinalmente la vivienda, mostrándose desde su interior como un cuadro de texturas de ladrillo visto y hermosa vegetación visible desde todos los espacios de la casa.

El espacio de la nave queda dividido en dos con un inteligente juego de simetrías y transparencias que permite seguir leyendo la totalidad de la nave como un espacio único, esto sucede tanto a nivel de planta baja como a nivel de cubierta.

En el primer caso, a nivel de planta baja, una gran cristalera comunica visual y trasversalmente estudio y vivienda, permitiéndonos entender el ancho total del espacio y disfrutar a lo largo del día, de las diferentes formas que la luz tiene de penetrar por ambos “recortes” hechos en la cubierta: lucernario en el estudio, patio en la vivienda.

En el segundo caso, a nivel de cubierta, una tercera altura retranqueada y acristalada, nos muestra la continuidad de las cerchas, permitiendo a nuestra imaginación concluir que el espacio no se termina de cerrar allí arriba.

Los secretos de su interior

FOTO: Octavian

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En el interior de la nave, Estudio b76 ha construido una estructura vista de dos alturas, metálica y acristalada, respetuosa con el perímetro y la cubierta, donde se organizan de forma bella y funcional las diferentes necesidades de ambos usos. Nos recuerda a esas estructuras en interiores de naves de Alejandro de la Sota, como el Colegio Maravillas o las naves del CENIM.

Al estudio se accede por un gran portón metálico, austero, forrado con chapa deploye, donde tan solo una pequeña placa con el logotipo histórico de Estudio b76 nos anuncia

Efectivamente, tras el garaje aparcamiento, una cristalera transparente nos muestra un primer espacio de recepción, donde se sitúan los aseos y cocina del equipo así como un área de atención a los comerciales y proveedores, donde la protagonista es una antigua mesa pastelera de acero inoxidable, original del obrador que allí hubo.

Inmediatamente a continuación se abre ese gran espacio de 8 metros de altura, bañado de luz cenital. Es la zona general de trabajo, en cuyo lugar el equipo de Estudio b76 desarrolla los proyectos hasta sus últimos detalles.

Al fondo un pequeño patio y el despacho del arquitecto, donde dos tableros con sus parales nos recuerdan esa forma de proyectar “antigua” pero que en Estudio B76 sigue siendo presente y futuro: el lápiz, “auténtico instrumento generador de ideas y medio perfecto de expresión de las mismas”,  según palabras de su director de proyectos.

Sobre el despacho y perfectamente visible, se encuentra la sala de reuniones, espacio en el que las ideas de cada proyecto se ponen en común entre el propio equipo y los clientes a los que van destinados.

En un nivel aun superior e inmediatamente bajo las preciosas cerchas, otro espacio diáfano y acristalado contiene una segunda área de trabajo.

Desde la planta baja podemos entender perfectamente la dimensión y carácter del espacio proyectado por Estudio b76, tanto en su proporción vertical como longitudinal y transversal, en este último caso gracias a la gran cristalera que permite conectar visualmente con el salón/cocina y patio de la parte correspondiente a la vivienda.

La vivienda es ampliación del espacio de trabajo o lugar privado familiar, según el día, la hora y las necesidades. Ese funcionamiento hibrido de la nave permite que los clientes disfruten de un aperitivo entorno a la isla de la cocina, aproximando física y emocionalmente al proyectista con el promotor a la vez que pueden valorar a modo de showroom la capacidad proyectiva de Estudio b76, tanto en su faceta arquitectónica como de interioristas.

Tan pronto podemos sentir el estudio como un espacio creativo e intimista, lleno de paz donde el único ruido es el piar de los pájaros del patio, como vivir un gran evento de presentación repleto de gente interesante y con música en directo.

La vivienda se organiza en dos alturas

En planta baja, conectada visual y físicamente con el espacio de trabajo, se distribuye en salón, cocina, y comedor, paralelos al patio. Al fondo el espacio se prolonga mediante una corredera de suelo a techo con el dormitorio principal y con una pecera iluminada por su propio lucernario, contenedora del espacio destinado al baño, con bañera y plato de ducha.

Es la clave de este espacio la visión del patio a modo de inmenso mural vivo. Gracias a las carpinterías correderas y a los toldos veranda, la unión espacial, visual y lumínica entre el cielo de Madrid, el patio ajardinado y los espacios interiores es posible y mutable.

Un equipamiento pensado al detalle

En la planta superior, dos dormitorios que son uno, o uno que son dos, unidos por un sabio juego de correderas, crean una isla central, contenedora de la ducha, el WC, armario y cuarto de limpieza.

En este caso son los lavabos redondos, el plato de ducha de carga mineral y las paredes en porcelánico, los que visten esa isla funcional y bella, el resto del espacio se cubre con un cálido suelo de madera de roble, y paneles también de roble natural.

Esa planta superior se cubre con una estructura de perfiles laminados y de cerchas mixtas de hormigón y acero. Nos recuerdan el origen industrial del espacio que hoy es una cálida y acogedora vivienda.

Desde la planta superior podemos salir a otra terraza propia de uno de los dormitorios, pero que siguiendo la filosofía Zen de la continuidad de los espacios, nos permite mediante una escalerilla bajar nuevamente al patio ajardinado.

El suelo exterior de terraza y patios, está cubierta por un deck de madera tecnológica acabado cinamon.

Toda la planta baja de la nave se cubre con un suelo de mortero autonivelante en tono gris claro, que contiene en su interior un suelo radiante alimentado por aerotermia que a su vez se nutre de las células fotovoltaicas que recubren la cubierta inclinada de la nave.

Gracias al aislamiento térmico y a las placas fotovoltaicas, las baterías y el inversor, tanto el espacio de trabajo como la vivienda, son autosuficientes en su iluminación, climatización y maquinaria, durante 10 meses al año, aportando incluso excedente a la red eléctrica.

Conforme avanza el día, la iluminación natural va cediendo terreno a la artificial, protagonizada por los proyectores y como no, por las tiras de led ambar, que crean un ambiente muy personal e íntimo y que son ya signo de identidad en todos los proyectos de Estudio b76.

Tanto iluminación como control solar, están dirigidos y domotizados gracias a los mecanismos y al sistema Netatmo.

El sonido está controlado por equipos wiffi y altavoces empotrados en techo. Este sistema nos permite personalizar lo que escuchamos en cada espacio de la casa y el estudio y combinarlo a nuestro gusto.

Todo ello, luz, sonido, persianas, seguridad, consumo y producción eléctrica, controlado desde nuestro smartphone. Una nave bella, práctica e inteligente.

En lo que se refiere al equipamiento de la casa, todo ello es fruto y diseño propio de Estudio b76.

Dos piezas son las protagonistas del espacio de comedor y cocina:

La pieza en isla, recuperada y restaurada por Estudio b76 de las antiguas cocinas industriales que en aquella nave existieron y que ahora con superficie de piedra artificial, y con placa de inducción magnética, vuelve a la vida.

Y la mesa de comedor de piedra artificial (tipo terrazo),  sobre estructura metálica, componible y ampliable, que desde Estudio B76 diseñaron con cariño y elegancia ex profeso para este espacio.

El resto de la cocina, también diseñada por estudio b76 se basa en unos módulos sencillos en madera de roble natural que integran electrodomésticos negros y que se cubren con encimera, con fregadero y grifería extraíble.

La zona propia de salón se equipa con una librería sencilla en roble, un sofá en “L” diseño de Estudio b76 y una alfombra vegetal tejida y tintada en color mostaza en la India.

En relación al equipamiento de los espacios de trabajo, Estudio b76 ha contado con el diseño y fabricación de una inmensa mesa de trabajo de casi 7 metros de longitud y 1,5 metros de ancho, donde el trabajo en equipo es la seña de identidad.

A parte de las piezas principales, todo el espacio está repleto de diseños del estudio, nos encontramos los prototipos de diversas lámparas utilizadas para las decoraciones de sus hoteles o cuadros y planos con la firma del prestigioso Estudio o de colaboradores queridos como la Menina de Felipao o cuadros de Agustín Gil, Carlos Franco, Gene Johnson, Teo Bargueño, entre otros.

Entrar en la nave de Estudio b76 es entrar en su alma creadora, te inunda de su forma de entender la arquitectura, el interiorismo y la vida desde el primer minuto que la visitas.


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