
Durante décadas nadie miraba hacia arriba. El techo suspendido era el gran olvidado del proyecto arquitectónico: un plano gris, anónimo, destinado a esconder cables y conductos. Hoy eso ha cambiado radicalmente. El techo se ha convertido en la quinta pared, en una superficie activa que define la acústica, integra la iluminación, garantiza la seguridad contra incendios y aporta identidad a los espacios. Arquitectos, interioristas y fabricantes coinciden: ya no se diseña sin pensar en él. Este reportaje recorre las últimas innovaciones en techos suspendidos de la mano de Zentia, Saint-Gobain Ecophon, Knauf, Gradhermetic, SENOR y Aluminios Marton, y demuestra que lo que está arriba importa tanto como cualquier otra decisión del proyecto.




