
Rehabilitar un edificio existente impone una restricción que la obra nueva desconoce: no se puede empezar de cero. La cimentación está. La estructura, también. Y el terreno sobre el que todo reposa lleva décadas bajo carga, con un historial de patologías que el proyecto debe resolver sin añadir nuevas variables al sistema.
La humedad capilar es, en este contexto, el problema más frecuente y el más subestimado. No siempre se manifiesta como eflorescencias visibles o pavimentos levantados. En muchos casos opera de forma silenciosa durante años: satura los rellenos existentes, migra hacia los muros de carga perimetrales, compromete las instalaciones embebidas y deteriora la calidad del aire interior antes de que nadie lo identifique como causa.
En edificios históricos, ese proceso tiene consecuencias adicionales: los materiales originales —piedra, ladrillo macizo, morteros de cal— son más sensibles a los ciclos de humedad que los materiales modernos. Lo que en un edificio convencional genera un coste de reparación, en un bien patrimonial puede convertirse en una pérdida irreversible.
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TogglePor qué el relleno convencional no es la respuesta
La solución habitual en obras de rehabilitación, sustituir el relleno original por gravas compactadas o áridos limpios, tiene dos limitaciones que en contextos históricos resultan determinantes.
La primera es el peso. Añadir volumen de árido compactado sobre una cimentación que ya soporta cargas acumuladas supone incrementar las cargas muertas en un sistema que en muchos casos está próximo a su límite de trabajo. Cuando el terreno tiene baja capacidad portante, frecuente en cascos históricos construidos sobre rellenos antrópicos o terrenos aluviales, ese incremento no es neutro.
La segunda limitación es estructural: el relleno compactado no resuelve la interfaz entre el terreno y la solera. Interrumpe el ascenso capilar solo mientras mantiene su compacidad; con el tiempo y la presencia de humedad, pierde rendimiento. El contacto entre el suelo y la capa de acabado sigue existiendo. El problema, simplemente, se pospone.
La cámara sanitaria ventilada como solución de rehabilitación
El Sistema CAVITI® introduce una lógica distinta: en lugar de rellenar el volumen disponible, lo organiza. Las piezas de encofrado perdido en PP-PET reciclado termoinyectado se ensamblan en seco sobre la capa de hormigón de limpieza existente, o sobre una nueva capa HM-20/P/20/X0 de mínimo espesor, y generan, una vez hormigonadas con HA-25/B/20/XC3, una estructura de micro-pilares y arcos de descarga que eleva la solera sobre el terreno.
La cámara de aire continua resultante cumple una función que el relleno no puede cumplir: ventilar pasivamente el espacio entre el terreno y la solera, impidiendo el ascenso capilar sin láminas impermeabilizantes adicionales y sin sistemas activos de gestión de humedad.
En términos de carga, la comparación es favorable: donde un relleno de grava de 30 cm añade aproximadamente 480 kg/m² de carga muerta, un forjado sanitario CAVITI® introduce únicamente el peso de los módulos plásticos más el hormigón estructural, muy por debajo del equivalente en árido. La diferencia es crítica cuando la cimentación existente no admite sobrecargas adicionales.
La rehabilitación de la Capilla de los Lujanes, Madrid

La Capilla de los Lujanes, en los Jardines de la Finca Vista Alegre de Carabanchel, ejemplifica las condiciones que hacen del forjado sanitario una solución técnicamente necesaria y no simplemente preferible.
La intervención se desarrolla sobre un edificio histórico protegido, asentado sobre terrenos sedimentarios del relleno Terciario de la Cuenca de Madrid, con capas de sedimentos arenosos depositados por el Manzanares a lo largo del Cuaternario. La estratigrafía alterada por siglos de actividad humana en el entorno condiciona el comportamiento hídrico del subsuelo. El nivel de protección 2 del catálogo del Plan General y su consideración de Bien de Interés Patrimonial excluían cualquier intervención que afectara la fábrica original de los muros perimetrales.
En ese contexto, el forjado sanitario ventilado ejecutado con encofrado perdido fue la única solución que permitió resolver simultáneamente la gestión de la humedad capilar, el cumplimiento del CTE DB HS en cuanto a ventilación de cámara, y la limitación de cargas adicionales sobre la estructura histórica. Sin excavación. Sin rellenos pesados. Sin intervención en los muros.
Criterios de especificación en rehabilitación
La elección del modelo CAVITI® en una obra de rehabilitación parte de tres variables que no siempre aparecen en los proyectos de obra nueva: la altura disponible entre el terreno existente y la cota de pavimento acabado, la capacidad portante real de la cimentación existente, y las exigencias de ventilación del CTE en función de la superficie de cámara proyectada.
En todos los casos, el montaje se realiza en seco, sin adhesivos ni maquinaria especializada, con un rendimiento de puesta en obra que se adapta bien a los ritmos, y a las restricciones logísticas, propios de la rehabilitación en casco urbano.
Una decisión que parte del análisis, no de la costumbre
La rehabilitación de edificios existentes exige revisar los automatismos de la obra nueva. Donde la solera en contacto con el terreno es la solución por defecto, puede no serlo en presencia de nivel freático alto, suelos de baja capacidad portante o exigencias normativas de ventilación que el relleno convencional no puede satisfacer.
El forjado sanitario ventilado no es una solución de lujo para la rehabilitación. Es la respuesta técnica correcta cuando el análisis del problema la justifica. Y en muchos de los edificios que hoy se rehabilitan, con décadas de historia y terrenos complejos bajo ellos, la justifica.




