
La calefacción ha dejado de ser la instalación que se decide al final de la obra. Como señalan desde Ceilhit, “ha pasado de ser un elemento que se incorpora en una fase final para convertirse en una parte fundamental del diseño del edificio”. Una transformación que obliga a elegir el sistema en las primeras fases del proyecto y a coordinarlo con la envolvente, la orientación, la ventilación y el uso previsto del edificio porque el sistema más eficiente sobre el papel puede no serlo en función de cómo se dimensione, distribuya y regule.
El reportaje recorre las soluciones disponibles hoy en obra nueva y rehabilitación: aerotermia, suelo radiante hidráulico, suelo radiante eléctrico, radiadores de baja temperatura y soluciones híbridas. La aerotermia acapara el mayor crecimiento del sector por su capacidad de cubrir calefacción, refrigeración y ACS con una sola tecnología, mientras los emisores de baja temperatura suelo radiante, techo radiante, pared radiante ganan terreno frente a los sistemas tradicionales al trabajar con temperaturas de impulsión más bajas y mayor compatibilidad con renovables. El radiador, sin embargo, sigue siendo relevante: los modelos actuales, más esbeltos y estéticamente integrados, son capaces de trabajar a bajas temperaturas sin renunciar al diseño.
Pero el reportaje subraya que el rendimiento final no depende solo del generador. Como resume Delta Dore: “La regulación y el control son el aspecto que más a menudo se descuida”. Un sistema que calienta todo el edificio por igual cuando cada estancia tiene necesidades distintas desperdicia energía. La zonificación por estancia y horario, junto a sistemas de monitorización y mantenimiento predictivo, se convierten así en los elementos que marcan la diferencia entre una instalación eficiente y una simplemente correcta.




