En un contexto donde la vivienda contemporánea oscila entre la sobreexposición y el aislamiento, El Búnker Volador de med.arquitectos propone una tercera posición: elevar la privacidad como estrategia arquitectónica.
Se trata de dos viviendas pareadas enclavadas en Cártama, Málaga, que trabajan sobre la idea de refugio contemporáneo, la relación entre masa y ligereza y la gestión de la privacidad como elemento activo en la experiencia del habitar. El proyecto parte de una tipología asociada a la protección —el búnker— y la desplaza de su condición subterránea. En lugar de enterrarse, la vivienda se eleva sobre un basamento mineral que emerge del terreno, transformando la defensa en una posición consciente frente al paisaje.

Tabla de contenido
ToggleRelación topográfica
La casa se compone de dos sistemas complementarios. Un zócalo pétreo, de geometría orgánica, arraiga la construcción al lugar y resuelve la relación topográfica. Sobre él, un volumen blanco, compacto y perforado, concentra los espacios principales. La tensión entre masa y ligereza, entre lo geológico y lo abstracto, estructura toda la propuesta. Las perforaciones no responden a una lógica de transparencia total, sino a una estrategia selectiva de apertura. Cada hueco encuadra, filtra y controla la mirada. La vivienda establece así una relación medida con el entorno: observa sin exponerse y protege sin aislarse.

Un plano horizontal continuo organiza la domesticidad, articulando accesos, estancias y transiciones. La elevación permite mejorar las condiciones de ventilación cruzada, controlar la incidencia solar y optimizar la eficiencia de la envolvente, concebida como un sistema continuo que minimiza discontinuidades térmicas.
Habitar con mayor conciencia
Más que una operación formal, la elevación se convierte en una postura: tomar distancia para habitar con mayor conciencia. El Búnker Volador plantea una arquitectura que no renuncia al paisaje, pero tampoco a la intimidad; una vivienda que transforma la idea de refugio en un acto deliberado de relación con el entorno. Una casa que no se esconde del mundo, pero decide cómo y cuándo mirarlo.

En cierto modo, este proyecto puede considerarse como una evolución natural de inquietudes que el estudio ya exploró en Casas Costacabana, con un planteamiento más depurado y consciente.
Fotografías: Juanan Barros




