
El recinto Roig Arena de Valencia confirma que la nueva arquitectura deportiva en las grandes ciudades posee un gran poder transformador a muchos niveles. El nuevo icono arquitectónico y urbano en el distrito de Quatre Carreres llega para ser un verdadero motor económico y multicultural.
HOK y ERRE Arquitectura es el estudio que firma su autoría, promovido por Juan Roig. Innovación tecnológica, sostenibilidad y vocación cívica son las señas de identidad de este proyecto de gran escala que nace para consolidar un eje estratégico junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias y los Jardines del Turia. ¡Repasamos sus claves!
Un catalizador urbano para transformar el distrito de Quatre Carreres
Roig Arena nace con el propósito de crear un espacio que articule actividad económica y cultural durante todo el año. Se encuentra integrado en un contexto urbano de gran importancia estratégica y refuerza la continuidad de un gran eje metropolitano que define a esta zona de Valencia.
De ahí que la intervención no se limite al edificio en sí, supone la transformación del entorno circundante. Su bulevar peatonal de 20.000 m2 es uno de los elementos más significativos; una zona arbolada que sirve de lugar de encuentro, plaza y punto de acceso al recinto deportivo.
Anillos circundantes para abrazar el paisaje
Gracias a la topografía ascendente del terreno y a la amplia escalinata que lleva al acceso principal, el recorrido por el edificio propone una experiencia gradual y ceremonial. Sus anillos exteriores de circulación, a modo de terrazas abiertas, potencian la relación entre el interior del recinto deportivo y el exterior.
Se han concebido como agradables áreas de estancia que logran integrarse con el paisaje circundante. El hecho de que en ellas haya un gastromarket de concepto mediterráneo logra convertir al recinto en un nodo urbano vivo todo el año, al margen de su actividad deportiva.
Una envolvente cerámica de doble uso
La envolvente de Roig Arena consta de 8.6000 lamas cerámicas, piezas de dimensiones unificadas para responder así a criterios de sostenibilidad, eficiencia constructiva y claridad material. Su función es doble: proporcionar protección solar de día y actuar de soporte lumínico por la noche mediante un sistema de videoiluminación LED RGBW, convirtiendo al estadio deportivo en un icono-faro de la ciudad que se consolida como símbolo de Valencia.




