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Para gustos los colores: Edificios más feos y odiados del mundo

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La belleza siempre ha sido un debate, lo que para alguien puede parecer bonito o bello para otro puede resultar ser el horror más grande del mundo. No obstante, aunque pueda parecer tan ambiguo lo cierto es que existen edificios a lo largo y ancho del mundo que han ganado la reputación de ser un claro ejemplo de arquitectura fea. Otros no llegan a ese extremo, pero debido a su diseño o funcionalidad, pueden ser bastante controvertidos.

Los edificios más feos tachados en la historia

Ayuntamiento de Boston: en la capital de Massachusets se ubica este edificio gris que llama la atención de los visitantes, pero no por su magnífica arquitectura sino por su estructura fría y poco amigable. Finalizado en 1968, y llevado a cabo por los arquitectos Gerhard Kallmann, Noel McKinnell y Edward Knowles, es un edificio de arquitectura brutalista, en furor en la época, y conocido por su estructura desnuda y uso frecuente del hormigón. Un edificio tan contundente que se ha ganado muchas críticas a lo largo de los años por ser “feo” y “antiurbano”.

Hotel Ryugyong de Corea del Norte: apodado el “Hotel Fantasma” está considerado como el edificio más esto y desocupado. Otra descripción que lo define es «el edificio peor diseñado del mundo» y uno de los «hoteles más feos del planeta» por redactores de publicaciones como Esquire y The Telegraph. Está formado por 75 afilados ángulos y en su cúspide todavía se mantiene una grúa, vestigio que indica que el edificio aún no ha sido terminado. Iniciado en 1987 fue diseñado para convertirse en una obra maestra impresionante, más alto de la Torre Eiffel, con 3.000 habitaciones y hasta restaurantes giratorios, pero eso ha quedado en nada pues como se ha indicado se encuentra totalmente abandonado.

Lincoln Plaza, Gran Bretaña: ya uno de los jueces del concurso, del que resultó ganador, el arquitecto y crítico Ike Ijeh, lo consideró como un «pútrido espectáculo de terror pugilístico que nunca debió haber sido construido». Se trata de un gran edificio que se ubica en Docklands al sudeste de Londres y que incluso fue galardonado en 2016 con la Copa Carbuncle, un premio otorgado al “edificio más feo de Reino Unido”. No obstante, se trata de una lujosa edificación que está formada por dos torres residenciales, cada una de 31 pisos, y un hotel con magníficas instalaciones.

Yuan Fang, Shenyang, de China: una extraña arquitectura en la que se mezclan ideas en el diseño como base de hormigón con llantas de acero con ranuras de vidrio con algunos de los condimentos de esta ovalada construcción.

Chang Building en Bangkok: con una arquitectura bastante cuestionada, es conocido como la Torre Elefante, ya que efectivamente, su estética recuerda a este animal, especialmente si la observas de lejos. Fue terminado en 1997 y cuenta con 102 metros de alto, y también recuerdan piezas de Tente.

Bolwoningen Complex, Den Bosch, Países Bajos: dependiendo de la visión que tengamos de este complejo puede resultar espeluznante, pues unas burbujas acogen unas casas experimentales en la ciudad holandesa de Den Bosch, ciudad natal del Bosco, uno de los pintores más relevantes del siglo XV conocido por sus pinturas de pesadillas. Algo realmente curioso pues este edificio, puede acarrear pesadillas a quien lo observa.

Michael Lee Chin Crystal, Ontario: inaugurado en 2007 su diseño fue repelido por gran parte de la gente. Se trata de la última ampliación que se le hizo en 2002, y debe su nombre al magnate Michael Lee Chin, un filántropo e inversor jamaicano canadiense que donó 30 millones de dólares para la construcción del nuevo escenario del museo. Un diseño compuesto por vidrio, acero, paredes inclinadas y juntas angulares hizo que el crítico de arte y arquitectura Philop Kennicott lo definiera en 2009, de la siguiente manera, «La incorporación de Daniel Libeskind al Museo Real de Ontario en Toronto supera la fealdad de los edificios funcionales anodinos al ser a la vez feos e inútiles».

La Torre de Televisión de Žižkov en Praga: bautizada como el segundo edificio más feo del mundo, esta estructura de la década de 1980 sobresale del resto de la encantadora arquitectura de Praga como un recordatorio del antiguo gobierno comunista de la ciudad. Pero como si no fuera poco, hace más de diez años, esta “monstruosidad” fue más única si cabe al instalarse unas esculturas llamadas “babies” que se arrastran por los lados de la torre. Aunque la torre no es apreciada por todos, estas esculturas sí que cuentan con algo más de cariño.

Embajada de Rusia, La Habana, Cuba: en pleno distrito de Miramar, este sorprendente edificio constructivista se completó en 1987. Su forma, de jeringuilla, hace que sea probablemente el edificio más feo del mundo.


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